❝ El desfile y los azucarillos.❞

Silencio

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Silencio.

Silencio absoluto.

Nadie sabe cómo tomar la decisión de Devon.

Malcom lo mira como si quisiera matarlo. Danna lo mira con el ceño fruncido. Mientras yo trato de buscar en sus ojos la razón de porqué lo hizo.

Estamos todos sentados en un pequeño juego de living, en un vagón, en el tren. Por las ventanas, la velocidad y las montañas, rápidamente esconden al sol y revelan poco a poco a las estrellas. Hace más de siete horas que salimos del distrito 5, y falta relativamente poco para llegar al capitolio.

No me siento mal, ni con ganas de vomitar como la última vez. Me siento vacía. Ajena a cualquier emoción. Como una roca.

¡Y lo peor de esto es que tengo que lidiar con Finnick por tres semanas!. Será un imbécil. La última vez no sali nada bien de esa breve pero acalorada conversación. Me trato de mujer fácil.Tuvo suerte de que habían muchas personas en ese lugar, de caso contrario, su nariz hubiera sido historia.

― ¿Por qué lo hiciste? ―Inquiere Malcom, con voz firme, haciendo que salga de mis cavilaciones. Mi vista se posa en Malcom, y luego en Devon. Sus miradas se conectan y por un momento creo que se van a abalanzar el uno sobre el otro para pelear. Pero no es así.

Los ojos de Malcom irradian de rabia y de dudas. Mientras que en los de Devon está la clara expresión de No te metas, en lo que no te importa.

― Te hice una pregunta, Devon ―Exige Malcom con voz más alta.

― ¿Qué mierdas te importa si por qué lo hice o no, Malcom? Estoy en los juegos de vuelta, punto ―Responde enfadadamente Devon. Sus ojos brillan del enojo.

A Malcom se le escapa una risita irónica. Niega con la cabeza y se pasa la punta de la lengua por el labio inferior. Sus ojos se vuelven más brillantes y oscuros a cada segundo. Esta enfadadísimo.

― ¡Me importa! ¡Me importa maldita sea! ―Casi grita y se inclina hacia delante, poniendo los brazos sobre sus rodillas― Pero por sobre todo me parece extraño. ¿Porqué un chico que tiene algo tan importante que perder escribiría en el destino su propio decapitamiento? ―Las venas de su cuello saltan, y lo hacen aún más ante la despreocupada actitud de Devon ― Debe de haber una muy buena razón Devon.

Malcom se deja caer en el respaldo de la silla de nuevo, esperando con expresión exasperada la respuesta de Devon. Devon no dice nada, ni siquiera un movimiento, solo se limita a respirar y parpadear por un buen tiempo hasta que se digna a responder;― Lo hice porque no quiero que Nova esté sola.

Frunzo mi ceño. Malcom ríe carente de humor;― ¿ESTAS DEMENTE ACASO? ¡ELLA NO IBA ESTAR SOLA! ¡IBA A ESTAR CONMIGO, DEVON! ―Grita Malcom.

― Da absolutamente igual ―Dice Devon. Se encoge de hombros y se levanta de la silla, camina hasta el final del vagón y desaparece tras la puerta.

Nightmares ➽ Finnick Odair. [#1]¡Lee esta historia GRATIS!