Los cuerpos inconscientes de Nova y Devon, junto con el resto de los vencedores restantes, yacían sobre la tierra, mientras todo parecía erupcionar a su alrededor. El campo de fuerza se había desintegrado, y había ardido en llamas, junto con el resto de las cosas artificiales dentro de la arena.

Esta noche, todo se catapulto a un nivel tan caldeante, que ni el mismo presidente Coriolanus Snow, pudo haberse imaginado alguna vez, en la historia de los juegos del hambre.

Las diferentes comunicaciones se perdieron, mientras él subía nerviosamente las escaleras de la sala de mando, para exigirle a Plutarch Heavensbee una respuesta rápida y eficiente para arreglar el enorme desastre que una chiquilla terca de diecisiete años, le había ocasionado.

"La esperanza se convertirá en una llama tan grande, que ni el más monstruoso intento podrá apagarla, nunca más."

Recordó lo que alguna vez, James Quitchert le había dicho, cuando se encontraba a las puertas de la muerte, sin embargo, ni en cien años, el se hubiera imaginado que se vería peligrosamente amenazado por un país, que cansado, sediento, y enojado, exigía la revancha de la antigua contienda fracasada.

Coriolanus quedo sorprendido, casi dolido, porque Plutarch, con su interesante juego de palabras había ganado la confianza del presidente, para encontrarse con una sala completamente vacía, en donde con tan solo el simple y pequeño dibujo de un sinsajo, un desafío para el capitolio, le había dejado algo más que un mensaje, con el simple gesto, ambos sabían, que se habían declarado la guerra.

Pero el mismo, se encontraba tan confundido, tan afectado por el shock que de momento a otro lo tomo, que se quedo, meditando a cerca de que iba a hacer, como iba a reaccionar, y sintiéndose acechado por un miedo, que se negaba a irse.

En el distrito doce, todo se salió de control, cuando después de un rato, de preságico silencio, grandes aerodeslizadores comenzaron a aparecer en el cielo y a bombardear lo único que sus habitantes conocían como casa.

Un joven valiente y obstinado, llamado Gale Hawthorne, como pudo, comenzó a gritar y a guiar tan rápido como podía a la gente, fuera de esa, ahora, área de guerra.

En distrito cuatro, Annie Cresta era violentamente tomada y secuestrada, por los agentes de la paz. En el distrito cinco, Violett Hountden era rápidamente rescatada de las manos de los agentes, por personas que había creído muertas, por más de diez años, y llevada rápida y ágilmente, al que sería su nuevo hogar.

Las garras del aerodeslizador, tomaba a los cuerpos que podía rescatar, porque el tiempo, comenzó a verse rápidamente consumido, si no quieran que la misión fracase, sin si quiera haber comenzado.

Haymitch, Plutarch, Malcolm y Danna, ayudaban rápidamente a ubicar los cuerpos de los vencedores sobre camas metálicas provisorias, mientras los enfermeros y doctores actuaban como podían de acuerdo a sus recursos.

Malcolm y Danna, revisaron preocupados a sus siempre queridos Devon y Nova, ninguno presentaba ninguna herida de gravedad, más que golpes y rasguños, rápidamente los analizaron a todos, confirmando que todos están fuera de peligro, y que estarían bien.

En el nuevo destino, un preocupado hombre, rezaba para que su igual, no salga herida, y en lo posible, vuelva con él, tenía muchas cosas que decir, y que explicar, cuando vuelvan a reunirse.

Un futuro claramente oscuro, esperaba por ellos cuando despierten, y tengan que enfrentarse a su nueva realidad.

Todos ellos conocían la valentía y el sacrificio como algo dolorosamente común en sus vidas, pero esta vez, tendrán que poner a prueba más que eso.

Todos ellos conocían la valentía y el sacrificio como algo dolorosamente común en sus vidas, pero esta vez, tendrán que poner a prueba más que eso

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Final En llamas.

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