XXV.

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❝ Un sinsajo en el capitolio.❞

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Me despierto bastante adolorida, me duele la cabeza y el cuello, con mis manos busco la manta de mi cama y una almohada pero no las encuentro, intento voltear y lo único que consigo es caer al suelo.

Hay algo raro en el, lo recorro con mis manos sintiéndolo, ya que mis ojos aun se niegan a abrirse.

«¿Césped?» Pienso «¿Pero qué...?»

Y luego lo recuerdo, luego de la emotiva charla Malcolm dijo que era suficiente tristeza para una noche, así que fue por otra botella y cada uno tomo todo el contenido de cada una.

Mis sentidos estaban sobrios y a la vez adormecidos, gracias al cielo recuerdo todo lo de ayer, puede no ser común en mí ni en Malcolm embriagarnos, pero creo que era lo que necesitaba.

Abro los ojos y veo a Malcolm durmiendo con la botella vacía en su mano, me rio fuerte, me divertí después de todo.

Estando en este lugar uno desarrolla fácilmente el trastorno de la bipolaridad.

Una hora llorando amargamente y a la otra riendo intensamente. Según Devon se llama el trastorno de Snow.

Me rio.

Sí, es probable.

Aun esta oscuro, pero las señales del alba ya se visualizan. Hoy es el último día en el centro de entrenamiento, para ser precisos, el día de la entrevista con Caesar Flickerman.

El solo pensamiento hace que una mueca se forme en mi rostro.

Bueno, fue divertido mientras duró.

Malcolm duerme casi como un oso polar, no hay nada que pueda despertarlo, se supone que ya debemos estar en nuestro piso, dentro de poco tiempo irán por mí a la habitación para alistarme lo cual es ridículo porque son como las cinco de la mañana y el evento es hasta la tarde.

Pongo los ojos en blanco cuando ni si quiera una patada en la pierna logra hacer efecto en el.

Entonces recuerdo que su punto débil es la nariz. No puedo patearlo porque la rompería y terminaría cabreado y con la nariz morada, así que, me siento a su lado y tomo un puño de mi cabello en las manos y acerco las puntas a su nariz.

Las muevo suavemente sobre ella. Debería causarle picazón y cosquillas. Al primer momento no reacciona, pero poco a poco va moviendo la nariz y usa sus brazos tratando de espantar lo que le causa las cosquillas.

El tiempo pasa y pasa, pero no reacciona como o quiero. Le soplo en la cara, abro sus parpados, estiro la punta e su nariz ¡pero nada funciona!

Me golpea varias veces y termino por gritarle.

Nightmares ➽ Finnick Odair. [#1]¡Lee esta historia GRATIS!