Siete

828 64 4
                                    

No olvides votar y comentar ♥

Antes

Celeste lloraba.

Al principio Thiago no lo percibió, pero cuando ella hizo el intento de levantarse, él la detuvo, apretando su mano con extrema delicadeza. En tanto, la respiración de Celeste se detuvo, y la atracción entre ellos hizo acto de presencia, sus ojos se encontraban muy abiertos, mientras él tragaba saliva.

Un par de lágrimas se derramaron de sus cautivadores ojos azules.

La mujer que había pronunciado el poema de Neruda se retiró del escenario, sonriendo cortésmente ante los aplausos del público.

Pero el mundo de Thiago, en aquel momento, solo giraba en torno a una persona.

Poseía esa intensa necesidad de estrechar a Celeste entre sus brazos, protegerla, cuidarla, consolarla. No obstante, esta no se lo permitiría pues había algo en su mirada llorosa que le comunicaba que no se atreviese a acercársele. Ella lo desafiaba, a pesar de las circunstancias.

¿Por qué hacía todo para alejarlo? «Su novio -recordó él-, ella ya tiene a alguien en su vida. Yo solo soy un espectador, uno que comienza a enamorase de ella».


Entre Versos y Lágrimas ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora