XVII

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CIUDADELA
1996

Escuela Técnica N° 4...

— Mira que un pelotudo igual — mencionó ella negando —. ¿Cómo va a hacer eso, che? re enfermo —.

— Y así dijo el Uru — continúo Carlos —. Y mira que ayer vos estabas re cerca, igual por suerte no te dijo o hizo nada —.

— Y suerte para él — se burló chocando sus hombros —. Le rompía la cara con su bastoncito de mierda —.

— Eh, Carlitos — llamo un chico corriendo hacia él con una pelota —. Olee —.

Mientras él pelinegro intentaba pasar la pelota, Carlitos lo evitaba con sus piernas burlón, demostrando que él era mucho mejor que él. Dos aplausos se escucharon y la maestra se hizo presente.

— ¡Martínez, la pelota acá no! — habló demandante.

Rápidamente dejaron de jugar, mientras el otro chico se alejaba Martina rió burlona.

— Perdón, profe — susurró Carlos viendo como ella se alejaba.

— Casi se la sacan como a Dani — se burló —. Mira que ese es re boludo, siete vece’ le dijieron que se deje y seguía el chabón —.

— Y un cara dura e’ ese — suspiró —. ¿Vos lo viste hoy? —.

— Y la clase de artes cayó — informó ella asintiendo —. Pero para la de matemáticas zafó, no apareció más ni en el recreo —.

— Y medio desaparecido está desde ayer — suspiró mientras seguían caminando —. Cayó cinco min’ a la plaza y no lo ví más —.

— Y medio raro — cortó ella, viendo como él se perdía mirando las escaleras —. Uh, esa mirada — susurró quitándolo de ensueño —. Esa mirada significa que me vas a cambiar por una mina —.

— ¿Qué? — preguntó él, aún desconcertado —. No, no... — negó sin estar seguro —. Bueno... ¿me espera su ratito? —.

— Ni en pedo — negó mientras reía —. Mira que esa me ve esperándote y capaz me arranca el pelo, todo —.

— Tampoco es tan mala, che — suspiró.

— Y no sé, no la conozco yo — se encogió de hombros mientras se alejaba —. Pollera sos nene, gobernado —.

Él rió mientras veía como ella hacia muecas raras de asco, para por fin voltear hacia la castaña que lo miraba desde las escaleras.

— Hola — saludó con un beso, acercándose.

— Hola — devolvió el saludo —. ¿Tu amiga...? —.

— ¿Todo bien? — cambió el tema.

— Sí, ¿vos? —.

— Bien — parecía que su sonrisa no iba a borrarse más.

Martina, que estaba pasando a un lado de los dos, hizo una mueca de desagrado escuchando como se hablaban como dos enamorados. Se aguantó una arcada y camino más rápido hacia la salida.

RESCATATE | Danilo Sánchez | Matías RecaltDonde viven las historias. Descúbrelo ahora