XIV

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Los días de ir juntos al colegio se habían vuelto cotidianos. Las charlas se soltaban con naturalidad, aquel grupo; que se conformaba de solo Danilo y Carlos, adoptó a Martina como una más.

Su amistad parecía crecer con el paso del tiempo, logrando que aquellos tres jóvenes comenzarán a vivir la vida al máximo.

Las ocurrencias de Martina eran raras para los dos chicos, ella era demasiado imperativa, y lo que habían descubierto con el paso del tiempo, era que cuando una ocurrencia aparecía en su mente; no la soltaba hasta lograrla.

La presencia de la pelirroja era tan común, que incluso la madre de Carlos ya la conocía. Sus caminos, que al comienzo solo se habian cruzado por casualidad, ahora se convertia en una caminata que los tres hacían lado a lado.

Los cursos diferentes ya no evitaba que se encontrarán en el descanso, o que se colaran en sus aulas para pasar más tiempo juntos. La cercanía de los tres; en especial, la de Martina y Danilo se había fortalecido aún más.

Las groserías que se lanzaban ahora ya no iban con maldad, eran más bien de cariño. Aquel resentimiento que se tenían en algún tiempo había desaparecido por completo, al igual que sus peleas cotidianas, se habían vuelto aún más cercanos.

— Y bueno — suspiró el castaño para después reír —. Mira que después te gano seguro, que jugas re mal vos —.

— Buee — se quejó ella, dándole un sorbo a su jugo —. Acepta que te baile todo mal — se refirió al juego que habían tenido hace un rato, en realidad él la dejo ganar —. Tenés que saber que soy re buena en el fútbol yo —.

La silueta de una persona logró que ambos pararan su caminata. Una chica, de cabello largo y frenillos observaba furiosa a la pelirroja, al notar la fulminante mirada; Martina, volteo hacia atrás buscando la persona dueña de ese odio, al no encontrar nadie, se dió cuenta que era para ella.

— ¿Te gusta Carlos a vos? — preguntó de repente, Danilo rió con ganas al escuchar aquella pregunta —. Respóndeme —.

— ¿Vos hablas de Carlito' — cuestionó incrédula —. ¿Carlos Tevez? —.

— ¿Conoces a otro Carlos vos? — Rodríguez frunció el ceño, mirando a Danilo para después volver su mirada a la jóven —. Mira que te vi re pegada a él —.

— Buee — se burló y se encogió de hombros —. Somos amigos nomás... ¿que falsheas vos? —.

— Vos lo miras con otros ojos — se acercó amenazante —. Mira que yo me di cuenta —.

— Ese gil ni en pedo me va a gusta' — suspiró para después negar y señalar a Danilo con la cabeza —. Mira que capaz a él si le gusta, pero a mí no me metas en tus escenas de celos — intentó rodearla —. Déjate de joder que te haces la vivida, salí —.

— ¿Tú amigo nomás es? — preguntó desconcertada —. Mira que él no tenía otro amigo después de los del fútbol y este — señaló a Danilo —. Vos le tiras onda, no? —.

Martica choco su hombro con Danilo y la miro con gracia, negó mientras cruzaba sus brazos.

— Mira que ese a mí jamás me va a gustar — suspiró —. E’ lindo y todo pero no es mi tipo, che —.

RESCATATE | Danilo Sánchez | Matías RecaltDonde viven las historias. Descúbrelo ahora