XV

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PAREN TODO, ACTUALICÉ deaa

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Danilo, sumido en sus propios pensamientos y recuerdos del beso con Martina, decidió ir aquel finde semana junto a su hermano, Sebas. En sus manos, una moneda de plata que lanzaba al aire con destreza, observando cómo brillaba con la luz del sol antes de atraparla nuevamente. Sus días se habían vuelto más distantes, y su mente divagaba constantemente en aquel corto pero significativo beso.

Aquel pensamiento se había vuelto tan constante que ni él mismo podía entender el porque, se preguntaba si la colorada también compartía el mismo sentimiento. Indagaba sumido en sus pensamientos si ella también pensaba en ese beso.

Mientras se acercaba a los portones de metal, la puerta se abrió bruscamente, revelando a Martina visiblemente enfadada, con humo prácticamente saliendo de sus oídos por la rabia acumulada.

Danilo, alzando una mano para saludar, se encontró con que ella lo ignoró por completo y siguió su camino, alejándose del lugar.

Resignado, al ingresar al lugar, se encontró con los amigos de su hermano, dos de los cuales se estaban riendo mientras bromeaban sobre cómo permitiría que su hermana lo humillara frente a todos.

— Mira que esa piba está re loca — se burló uno, golpeando el brazo del pelinegro —. Pero vo’ estás peor, mira que te dijo de que te ibas a morir y vos la mirabas como si te estuviera diciendo que te amaba. Cochi, tené’ que poner límite’ vos —.

Cochi, con gesto resignado, negó con la cabeza y suspiró, observando cómo Danilo ingresaba al lugar.

— ¿Qué onda, Uruguayo? — saludó el pelinegro, observando la confusión en el rostro de Danilo.

— ¿Qué pasó con Martina? — preguntó el castaño con curiosidad.

Al escuchar esta pregunta el hermano de la pelirroja frunció el ceño.

— ¿Vo’ conoce a mi hermana? — interrogó curioso.

Danilo, sin entender del todo la situación, solo pudo encogerse de hombros en respuesta. La incertidumbre flotaba en el aire mientras sus pensamientos seguían centrados en Martina. Los amigos de Cochi, notando la tensión, dejaron de lado el tema y cambiaron de conversación, pero la inquietud persistía en el ambiente. Dejando al mayor con la necesidad de saber de dónde conocía el a su hermana.

Despues de una horas, Sánchez estaba concentrado preparando un choripán en la parrilla cuando sintió una mano fría y áspera en su hombro. La sensación lo paralizó por completo, como si estuviera en medio de una escena de película de terror antes del susto final. Con un terror exagerado, volvió la cabeza con lentitud para encontrarse con el rostro tranquilo de Cochi.

Inhaló profundamente, liberando el aire que había contenido durante ese momento tenso, y luego rió incómodo.

— ¿Qué querés vo’ Cochi? Casi me mataste vos — exclamó Sánchez, intentando recuperar su compostura mientras daba un mordisco a su choripán recién preparado —. Mira que se me bajo la presión y to’ —.

Cochi, con una expresión seria suspiró andes de ladrar la cabeza y suspirar.

— Quiero hablar con vos, Uru — aquella era la típica frase de un padre que conocía al novio recién —. Vení —.

El castaño siguió al Cochi mientras se preguntaba que era tan importante para querer hablar a solas. Miro a su hermano en búsqueda de respuestas, pero este estaba tan concentrado mirando el techo que capaz ni cuenta que él estaba ahí.

RESCATATE | Danilo Sánchez | Matías RecaltDonde viven las historias. Descúbrelo ahora