- Capitulo 37-

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Capturo mi labio inferior con una dulzura única, tan diferente a los demás besos. Inconscientemente subí mis manos hasta su cuello y justo cuando estaba por responderle el beso el fuerte timbre retuvo por todo el campus. ¡Qué injusto!

De golpe se separó de mí, pronuncio algunas palabras por lo que solo asentí con la cabeza y después desapareció corriendo por los jardines, Pero mi estado de estupefacción era tan grande que ni siquiera entendí que era lo que había dicho.

Sacudí un par de veces mi cabeza, aun no lograba creer que me había dicho eso. Diego "Mr.NoTengoSentimientos" había aceptado que le agradaba.

Tome mi bolso y escarbe entre todo el desorden que había dentro de esta hasta localizar mi celular, mire la hora. Aún tenía cinco minutos para llegar a clase a tiempo.

Me puse de pie y me sacudí eliminado cualquier rastro de tierra o césped de mi short para después caminar hacia el edificio para entrar a clases.

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- ¿Y qué paso con la llamativa Yonhary?- la voz de Daniel retumbo en mis oídos.

-Su despertador no sonó y se quedó en casa- dije sin prestarle mucha atención.

-De todos modos, siempre te vez hermosa- volteé a verlo ¿no era que tenía novia?

- ¿Nos vamos? - la voz de Diego evito que le contestara algo.

-Claro- conteste fingiendo entender.

Caminamos hacia el estacionamiento después de que Diego y Daniel se cansaran de matarse con la mirada. Lo que me indicaba que mi plan iba a la perfección.

-Gracias- reí -Me salvaste.

- ¿Te salve?- entrecerró sus ojos -Si tan solo hace unas semanas eran la "pareja perfecta"- hizo una aguda voz que me hizo soltar una carcajada.

-Era pura falsedad- le dije entre risas -Él de un día al otro me dejo por Débora- mentiría si dijera que no me dolía -Pero bueno...- arrastre las palabras y me di la media vuelta -Nos vemos luego- di apenas dos pasos cuando escuche nuevamente su voz.

- ¡Hey! Dijiste que terminaríamos hoy el trabajo de física- volteé nuevamente para poder verlo.

- ¿Cuando?- la verdad no recordaba haberle dicho algo así.

-Hoy- di unos cuantos pasos hacia mí -En la mañana, en el jardín- eso era lo que no había entendido, es comprensible estaba en shock. -Por favor Yonhary... no me hagas arrepentirme de lo que te dije.

-No- alargue -Tu eres el culpable, pasas de prácticamente gritarme "te odio" en la cara a "Me agradas"- imite su voz - ¡Estaba impactada!

-No te dije "Me agradas" te dije que comenzabas a agradarme- aclaro -Todavía no cantes victoria- dijo burlonamente.

-Mira Diego- amenace -No te pases de listo.

-Ya, ya, ya- repitió - ¿Si lo terminaremos hoy?- regreso al tema principal.

-Está bien- accedí -Pero tendrá que ser en mi casa- hice una mueca de desagrado.

- ¿Sigues molesta? O ¿Por qué no quieres en mi casa?- metió sus manos en sus bolsillos.

-No, no es eso- nada sería mejor que permanecer más tiempo fuera de mi casa -Pero mi madre está en esos días del año en que finge preocuparse por mí.

- ¿Finge?

-Así es- acomode mi cabello -En fin... ¿en mi casa?

-Te sigo- dijo sacando sus llaves para después caminar hacia su motocicleta.

Entramos a mi casa, parecía vacía. Más bien estaba vacía, seguramente mi madre estaba en la oficina. Me deje caer en uno de los sillones de la sala y él se sentó a un lado de mí.

-Linda casa- dijo recorriendo todo el lugar con la mirada.

-Gracias- sonreí.

Comenzamos con la guía, ya era poco lo que faltaba. Así que se terminaba el encadenamiento de Diego conmigo. Cosa que no era muy buena idea, pero después de todo habíamos avanzado mucho. Luis perdería la apuesta... si es que aun la recuerda.

-Casi toda la semana estuviste en mi casa tus padres ¿no te dicen nada?- pregunto entre risas.

-Seguramente mi padre si me regañaría-sonreí con melancolía -Pero mi mama no- subí los pies al sillón -Ni siquiera se da cuenta si estoy aquí o no.

- ¿Y tu padre?- dijo sin entender muy bien.

-El falleció cuando yo tenía nueve años- le explique -Y desde entonces mi madre se encarga de la empresa que ambos tenían, así que por eso se la pasa metida en su trabajo.

-Yonha - se escuchó la voz de mi madre entrando a la casa.

-En la sala- respondí.

- ¿Tu sabes de quien es la motocicleta que está afuera?-entro a la sala y creo que descubrió quien era el propietario de dicho vehículo. Diego se puso de pie y seguido yo lo hice.

-Diego Aldana- dijo educadamente tendiendo su mano hacia mi madre como saludo, ella lo miro de pies a cabeza. Rogaba por dentro que no hiciera o dijera nada descortés.

-Karla Smith- dijo dándose la vuelta ignorando por completo el saludo de Diego, dejándolo con la mano en el aire.

•La Jugada del Destino• [[TERMINADA]]¡Lee esta historia GRATIS!