-Epilogo-

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*2 años después*

Gotas de sudor caían de mi frente, ¡Llevaba toda la mañana haciéndolo! Simplemente no podía más. Baje de las escaleras y tome el balde con el líquido color rosa pastel para volver a subir las escaleras.
Introduje en el balde la punta de la brocha haciendo que absorbiera el color para después pintar la pared.
- ¡Diego! ¡Diego! ¡Corre!- los gritos de Yonhary, Jared y Anna me asustaron haciéndome soltar el balde, esta golpeo en la escalera haciendo que toda la pintura callera sobre mí. De un salto baje de la escalera y sin importarme dejar todo un rastro de pintura salí corriendo hasta mi habitación que era de donde provenían los gritos.
- ¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Te sientes mal? ¡Háblenme!- grite ahora yo desesperado ya que solo me miraban, los tres comenzaron a reír.
- ¡Diego! Se supone que la pintura va en la pared, no en tus pantalones- Los tres carcajearon aun mas - ¡Ven!- hablo Yonha entre risas. Rápido me acerque y tomo mi mano colocándola en su ahora abultado abdomen.
Un sentimiento inexplicable se desarrollo en mi al sentir los suaves golpecitos, volteé a verla a los ojos y lo único que pude ver era felicidad.
-Se mueve- dije emocionado, Yonha se estremeció.
-Háblale- dijo riendo -Parece gustarle tu voz- la mire sorprendido.
- ¿De verdad?-se sintió otro pequeño golpe, Yonha río.
- ¡Lo vez!- dijo con una enorme sonrisa, Anna y Jared rieron. Seguro mi cara era de un estúpido de primera.
-H-Hola bebe...- dije con algo de nervios hincándome a un lado de la cama.
-Samantha- me corrigió Yonhary.
-Tu madre asegura que serás niña- seguí -Cosa que si no es cierto, ella tendrá que volver a pintar tu habitación.
-Creo que de todas formas tendré que volver a pintarlo ya que tu padre prefirió poner la pintura en sus pantalones- 'Tu padre' desde que Yonhary me había dicho la noticia, simplemente no lo creía.
-El dice que odia el rosa pero nosotros creemos que es mentira- Susurro Anna.
- ¡Hey!- le reclame riendo -Realmente no me gusta, yo creo que deberíamos pintarlo mejor de azul o verde.
-Morado o amarillo- dijo Jared eligiendo colores más neutros.
-Hey basta- dijo Yonha frunciendo el ceño -Sam amara el rosa tanto como su madre y su tía ¿cierto?
- ¡Cierto!- contesto alegremente Anna.
-Además ya habrá tiempo de pintar uno morado, uno azul, uno verde y otros cuantos rosas. - Realmente esta mujer me mataría haciéndome pintar habitaciones -Pero ahora porque no mejor cambiamos de tema y vamos por un helado de vainilla con chocolate.
- ¡Sí!- se le unieron Anna y Jared
- Ahora no podemos- con la simple mirada me dijo ¿por qué? -Tengo que terminar de pintar la habitación y mira como estoy.
- ¿De verdad nos dejaras a los cuatro con las ganas?
-Tratas de manipularme a costa de... Samantha.
- ¿Diego nos dejaras con las ganas? - pregunto levantando la ceja, no me convenía en lo absoluto no cumplirle sus caprichos.
-Vamos ya- me puse de pie y Anna y Jared salieron corriendo hacia sus habitaciones para cambiarse.
Me di la media vuelta y me saque la playera para cambiarme. Estaba frente al armario cuando sentí las manos de Yonha en mi abdomen. Me gire para poder verla de frente y más que nada para poder tener mejor acceso a sus labios.
-No tienes idea de cuan feliz me haces- uní nuestras frentes
- ¿Aun que te haga pintar paredes?- pregunto riendo
-Aun que me hagas pintar paredes- afirme -Pero una cosa si te digo- me separe un poco de ella
-Ningún chico se le acerca a mi Sam hasta que ella cumpla los 26- los ojos de Yonha se abrieron como platos
- ¡Estás loco!- dijo riendo
-No- le sonreí -Tendrá las mismas reglas que Anna... acerca de los novios.
-Bueno ya... una apenas tiene 8 años y la otra solo tiene casi cuatro meses... ya habrá tiempo para discutir sobre eso... ahora queremos helado.

Sí, esta es la historia...nuestra historia. El chico 'rudo' que se enamora de la chica mas superficial y menos compatible con él.
Hace algunos años, yo no me hubiera imaginado que, yo, Yonhary Smith me enamorara de Diego Aldana, eso me hubiera sonado imposible, pero dicen que los opuestos se atraen y creo que nosotros somos el claro ejemplo.

Ahora todo es diferente cuando estoy con él, tal vez no sea el hombre perfecto, pero para mi lo es. El Diego 'rudo' y 'amargado' como yo solía decirle, ya no esta más, ahora todo ha cambiado y descubrí que dentro de él hay una persona con los mas puros y hermosos sentimientos, que sabe amar y que con un solo abrazo puedes sentirte tan protegida y con un beso sentir que el mundo se detiene a contemplar.

Se podría decir que el destino me hizo una mala jugada que después se convirtió en una bendición al terminar enamorándome del chico de mi 'apuesta'. Pero yo no creo en el destino,tampoco en las coincidencias; creo que hay algo aun mas fuerte que nos unió.

Este no es el final de nuestra historia...es solo el comienzo.

•La Jugada del Destino• [[TERMINADA]]¡Lee esta historia GRATIS!