- Capitulo 64 -

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- ¿Qué les dijiste? - jugaba con el lóbulo de mi oreja.
-Que te importa Diego- le dije riendo.
-Está bien no me digas, sirve que continuamos con lo que dejamos pendiente- bajo a mi cuello, donde comenzó con pequeños besos.
-Diego...- alargue girándome hacia el - Podrían subir en cualquier momento- ambos hacían sus tareas abajo en la sala. Rodo los ojos, me soltó y se giró en la cama dándome la espalda. Reí. - ¡Porqué me das la espalda! - le reclamé.
-Porque podrían subir en cualquier momento- dijo imitando mi voz.
-En primera ¡Yo no hablo así! - dije riendo - Y en segunda... - me hinqué en la cama para después sentarme sobre el poniendo mis piernas a sus costados. Una vez más se giró pero se quedó de frente al techo para poder verme - Si me detengo, es por tus hermanos- puse mis manos sobre su pecho - Claramente no es porque yo no quiera- sonrió pícaramente. -Además tenemos mucho tiempo- ahora yo comencé a besar su cuello - Si quieres podemos faltar a clases mañana- susurré en su oído sensualmente.
-Has faltado tres días seguidos, te quitaran el derecho a presentar exámenes con una falta más- sus manos se posaron en mi cintura y rápidamente giro haciéndome quedar debajo de él.
-Valdrá la pena- mordí su labio inferior provocándolo.
-No, no te retrasarás- me reto.
-Está bien, Está bien- le dije riendo y lo tome de la barbilla atrayéndolo a mis labios. Me besaba con esa forma tan única y especial que hace que todo a nuestro alrededor se desvanezca. Como pude ser tan estúpida al creer que amaba a Daniel. Como fue que llegue al límite de jugar con los sentimientos de alguien más. En fin ya era pasado. Había que vivir el presente. Nuestro presente.
Mis manos subieron hasta su cabello, enrolle mi dedo índice en uno de esos negros mechones de cabello, sin que el acompasado ritmo de nuestros labios se detuviera. Mientras que sus manos impartían suaves pero a la vez provocativas caricias en mi piel por debajo de mi blusa. Con un rastro de besos fue bajando por mi mejilla hasta mi cuello donde comenzó a succionar de este.
-Me dejarás marca- reí y me estremecí por todas las sensaciones que producía en mí.
- ¿Y? - preguntó y regresó a su accionar -Eres toda mía- sonó tan posesivo, pero a la vez tan tierno que sentí desfallecer.
-Toda. - le confirme e hice mi cabeza hacia atrás dándole a entender que podía hacer conmigo lo que fuera su voluntad.
-Diego ya termi... Ups- que quede claro que yo le advertí que esto podía pasar. Diego se separó de abrupto de mí.
-Anna... - dijo pasando con nerviosismo su mano por su cabello.
- ¡Ew!- arrugo la nariz -Se dieron un besito en la boca- con su índice señalo hacia su boca como si se produjera vomito.
-Sí, sí- se puso de pie Diego-Ew- la imito -Espero y pienses hasta los 40 de esa forma acerca de los besos- Celoso. -Vamos a ver tu tarea- ambos salieron de la habitación y yo simplemente no podía dejar de reír.

Tomo mi mano y entrelazo nuestros dedos cuando bajamos del auto. Me gustaba mucho la idea. Ahora era más que claro que estábamos juntos.
-Hay pero que linda pareja- esa oración desbordaba sarcasmo.
-Gracias Débora- conteste igual y sentí como Diego apretaba mi mano para que solo la ignorara. Me di la media vuelta y voltee a ver a Diego con la mirada.
-Solo ignórala preciosa- paso su brazo por mis hombros y me atrajo hacia él y beso mi mejilla.
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-Hay pero que linda pareja- no reconocí la voz pero al ver como el rostro de Yonhary se transformaba, supe que era Débora.
-Gracias Débora- contesto con furia disfrazada de cortesía. Valla que se detestaban. Apreté un poco su mano, se volteo y seguimos caminando, claro sin escaparme de la fulminante mirada de ella.
-Solo ignórala preciosa- la abrase por los hombros. Y la acerque a mí para besar su mejilla. Logre robarle una ligera sonrisa.
-La bella y la bestia, patético ¿no creen? - fue el imbécil de Daniel quien alardeo con aire de grandeza solo porque sus "amigos" estaban ahí.
Solté a Yonhary y me di la media vuelta para caminar hacia él, decidido a hacerlo añicos.
-Tú no aprendes cierto- lo tome del cuello de la camisa y lo estrelle contra el casillero en el cual estaba recargado. -No se metan- amenace a los dos sujetos que se acercaron rápidamente para alejarme de su supuestamente amigo. -O les irá peor- una vez más estrelle a Daniel contra el casillero, todas las miradas estaban sobre nosotros, cosa que no me importo.
-Tiene que ser broma Yonhary... De verdad sales con este- carcajeo. Ella lo miraba molesta, mas no emitía palabra alguna -Que bajo caíste. - prepare mi derecha para romperle la mandíbula
- ¿Qué está pasando aquí? - un profesor salvo a Daniel -Basta ya chicos, ahora a clases... Afuera arreglan sus problemas. - claro que lo haremos. Daniel te las estoy acumulando. Lo solté empujándolo una vez más. Y regrese hacia donde estaba Yonhary... Si donde estaba anteriormente, se había ido.
- ¿Estas enojada? - puse mis manos en su cintura mientras seguía sacando libros de su casillero.
-Si- cerro de un golpe el casillero -Mucho- ¿Estaba defendiendo a Daniel?
- ¿Por qué? - Pregunté tenso.
-Porque tu casi mueles a golpes a Daniel y a mí no me dejas decirle a Débora lo que se merece- me relaje un poco y reí -Solo le arranco las extensiones y ya ¿Si?- depositó un beso en mi cuello.
-No y no se habla más del tema- levanto una de sus delgadas cejas y se cruzó de brazos -No eres mi padre ¿sabías? - camino hacia el salón dejándome atrás. Negué y claramente fui tras de ella.

-Solo reviso unas cosas y nos vamos- le explique y bajamos del auto. Tenía que revisar las entregas y el corte de la tienda de discos.
Al miraba su celular, Jack jugaba con un par de plumas simulando que tocaba una batería y Mike acomodaba unas cosas en el mostrador.
-Hey- dijo Al entusiasta al verme -Hey- su tono decayó por completo cuando vio a Yonhary tras de mí. -Volvió- rodo los ojos, Jack dejo su batería invisible y dirijo su mirada hacia Yonhary al igual que Mike.
-Gracias al cielo volviste, mira que Diego estaba de un humor ¡Insoportable! - ambos corrieron a abrazarla.
-Con decirte que casi nos corre a todos- resoplo Mike.
-Lo consideraré si no se callan- ya habían hablado demasiado. Yonhary solo reía.
- ¿Y para que has vuelto? Sin duda todo era mejor antes de que te aparecieras por acá, eres patética princesita no sé cómo te atreves a dar la cara después de lo que hiciste- Yonhary abrió los ojos a tope. En qué demonios le afectaba Yonhary a Al además ella no tenía ni la menor idea de lo sucedido.
-Basta Alison- le dije de mala gana -No quiero tener que quitarte tu empleo- sutilmente le dije "Deja de molestar a Yonhary o te despido".
- ¿Entonces prefieres a tu noviecita la ''Barbie operada'' que a tu vieja amiga?- Mike y Jack miraban sorprendidos y Yonhary refugiaba en su mirada enojo mesclado con tristeza. Lo sorprendente es que no decía nada. -Está bien- dijo ante mi firmeza con su pregunta -Pero cuando esta te engañe, te bote o tal vez ambas, no cuentes conmigo para nada- se quitó el gafete. Los ojos de Yonhary estaban inundados en lágrimas de coraje y su labio estaba a punto de explotar de tanto que lo mordía tratando de contener su enojo.
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-Eres una basura y no te mereces a Diego- dicho esto salió de la tienda ¿Qué rayos le había hecho para que me catalogara de esa forma? ¿Diego le habría contado todo? Cerré los ojos y respiré profundamente. Diego se acercó a mí pero me hice a un lado. Me di la media vuelta y salí de la tienda.
-Espera- me detuve ante el llamado de Diego.
-Haz lo que tengas que hacer, iré a casa- bese su mejilla y levante mi mano para detener un taxi.
-Yo te llevo.
-No- forcé una sonrisa, tratando de demostrarle que estaba bien -No te preocupes- subí al taxi y le indique la dirección.
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-No entiendo porque la odia tanto- dije mientras seguía haciendo cuentas.
-Por favor Diego estas ciego o no lo quieres ver- dijo Mike dando vueltas en la silla giratoria.
- ¿Que es tan obvio?- pregunté sin entender.
-Al está más que enamorada de ti- escupió Jack sin rodeos.

•La Jugada del Destino• [[TERMINADA]]¡Lee esta historia GRATIS!