- Capitulo 56 -

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- ¿Por qué no Diego? - alargue con tristeza.
-Yonhary a mí no me gustan esas cosas- dijo fastidio.
-Pero...
-Si quieres ve tú, ya te lo dije- paso su brazo sobre mis hombros pero me hice a un lado.
-Yo si entre a jugar cuando me lo pediste- le recordé cuando jugamos gotcha y rodo los ojos -Incluso tarde ¡horas! sacando la pintura de mi cabello- me puse de pie -Eres injusto- le dije antes de caminar a la cocina. Donde estaban Anna y Jared.
-Yonhary es diferente...- me siguió hablando pero lo ignore.
- ¿En que es diferente?
- ¿Están enojados? - pregunto Anna tiernamente.
-No Anna...- le dije y también voltee a ver a Jared -Estoy triste- me senté junto con ellos y el solo me miraba con cara de "No lo lograras" pero claro que lo lograría.
- ¿Por qué estas triste?- preguntaron ambos preocupados.
-Porque habrá un baile y yo tengo mi lindo vestido y mis zapatos y todo- mire hacia abajo -...Y Diego no quiere ir- hice un puchero curvando mi labio inferior hacia afuera. -Dice que vaya sola y yo solo quiero ir con él- Diego soltó una carcajada.
-Eres una dramática- me puse de pie y di un beso en las mejillas de ambos niños quienes miraban a Diego diciéndole "llévala" me detuve frente a Diego.
-No sabes cuánto espere este baile- Era verdad. -Pero sin ti no iría- me puse en las puntas de los pies para poder dar un beso rápido en sus rosados labios. Diego rio ante los "Ew" de ambos niños. Corrí escaleras arriba llegando hasta la que era mi habitación. Estaba triste, Me lance en la cama. En solo dos días seria el increíble baile temático. A lo "Montecarlo" incluso desde antes de que Daniel hubiera terminado conmigo yo ya tenía el vestido preparado. E imaginarme a Diego con su smoking impecable, con sus cabello completamente bajo control, me hacía desanimarme aún más.
-Yonha - Me saco de mis pensamientos cuando golpeo la puerta.
- ¡No hay nadie!- conteste y la puerta se abrió dejándome ver a Diego recargado sobre el marco de la puerta. Me sonrió y me gire dándole la espalda indicándole que no quería verlo.
-No estés enojada- sentí su mano recorrer mi silueta. -No lo estoy- me gire hacia él.
- ¿Segura? - se acostó a mi lado.
-Segura- afirme y me abrazo.
-Perfecto- dio un beso en mi mejilla y se puso de pie -Una pregunta- me señalo y solo levante mi mirada hacia el - ¿Dónde puedo conseguir un smoking para dentro de dos días? - mi rostro se ilumino y luego cambio de nuevo a seriedad.
-No te burles de mi si...- le dije ahora si molesta.
-No- río -Es que tengo una niña caprichosa en casa y la llevare a un baile muy importante para ella- una vez más sonreí de oreja a oreja.
-Gracias Diego- grite poniéndome de pie y corriendo a sus brazos.
-Solo dos condiciones- mordió su labio inferior.
- ¿Cuál? - pregunte divertida.
-No bailo- me miró fijamente y solté una carcajada.
-Está bien...- no me quedaba de otra.
-Y solo si vienes a dormir conmigo- mi estómago se retorció al igual que mi corazón, qué más quisiera yo.
- ¿Pero tus hermanos?
-Ya están en sus habitaciones, además solo dormiremos- me tomo por la cintura -también podemos platicar- la sensualidad de su voz me derretía -O te puedo abrazar... te puedo besar- su respiración vagaba por mi cuello erizándome la piel por completo. Y al sentir sus húmedos besos por mi cuello un leve gemido se escapó de mis labios. -Te gusta la idea... No me mientas, no te resistas- ¿Por qué era tan cruel? ¡Soy humana Diego no lo olvides!
-Me encanta la idea- cerré los ojos dejándome llevar por las caricias y besos de Diego. -No me resistiré- Tomo mi mano para guiarme a su habitación pero salimos de la mía y al mismo tiempo salió Anna.
-Diego... ¿puedo dormir contigo hoy? - con los ojos cristalizados la pequeña traía en una mano su cobertor y con la otra abrazaba un conejo de peluche. -Tengo miedo- Diego mordió su labio con frustración. No solté su mano esperaría a que él me dijera que haría. Aun que era más que claro que le diría a Anna que sí, y en caso de que le dijera que no lo obligaría a decirle que sí. Volteo a verme y solo artículo "Perdóname" solo le sonreí y bese sus labios cortamente.
-Buenas noches- le dije y Anna corrió a mí para darme un beso en la mejilla y decirme buenas noches.
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Anna y Jared estaban en el living, cada uno con una mochila y una almohada bajo el brazo.
- ¿A dónde van? - les pregunte al bajar las escaleras.
-A casa de Samuel- dijo Jared.
-Y yo a casa de Lesly- añadió Anna feliz.
-Es el mismo lugar- Jared dijo riendo.
- ¿Me acompañas a dejarlos? - pregunto Diego pero negué con la cabeza, quería darme una ducha. Me despedí de ambos con un -Diviértanse- y un beso para cada uno.
-Cuando regrese seguirás aquí ¿verdad?- pregunto Anna abrazándome.
-Claro que si hermosa- le devolví el abrazo.
-No quiero que te vayas ¡NUNCA!- sonrió.
-Aunque no viva aquí siempre estaré para ustedes- hable con toda la sinceridad del mundo -Tu, Jared y Diego son lo más preciado que tengo- sus ojitos brillaron y volvió a abrazarme. -Tú solo iras a dejarlos- le dije riendo a Diego.
-Sí pero yo también quiero un beso- puso su mejilla, riendo me acerque pero corrió el rostro y me lo dio el en los labios. Seguido todos salieron corriendo hasta el auto.
Subí y entre a mi habitación momentánea para tomar una ducha. Un simple short negro de tela y una blusa blanca de tirantes era mi pijama. Aún era temprano eran pasadas las nueve de la noche, pero seguramente no saldríamos. Ya vestida me fui a la habitación de Diego, me senté en la cama y me recargue en el respaldo.

Encendí el televisor, recorrí todos los canales tratando de encontrar algo atrayente pero no había absolutamente nada. Deje un programa de chismes. Entre un famoso que recién compro su mansión y otro que había sido demandado por millones de dólares mis ojos comenzaron a cerrarse.
Un leve cosquilleo en mi pierna atormentaba mi sueño. Entre abrí los ojos y me encontré con Diego quien con la yema de los dedos producía esas cosquillas.
-Perdón- sonrió -No quería despertarte- le sonreí igual y acaricie su mejilla. Escuche el golpe de sus botas caer al piso y acto seguido se acomodó a mi lado. Aun algo adormilada me amarre a su cuerpo.
Corría mi cabello a un lado, dejando mi rostro y cuello descubierto, esparcía húmedos besos desde mi mejilla hasta mi cuello. Su cálida respiración chocando con mi piel era fascinante.
-Ya, te dejo dormir preciosa- ¿dormir? ¡Claro ya que despertaste todas mis hormonas ahora si me dejaras dormir! Estaba por ponerse de pie pero no lo deje, me puse rápidamente de rodillas en la cama y lo tome por los hombros, escuche su risa.
- ¿No estabas dormida?- pregunto divertido.
-Lo estaba- conteste abrazándolo por la espalda ocultando mi rostro en su cuello -Tú has tenido la culpa, me has despertado con tus provocaciones- mordí suavemente su piel y ladeo su cabeza dándome mejor acceso a su sensible zona.
Mordía, ancaba mis dientes e incluso mi lengua degustaba sus pequeños lunares esparcidos por su cuello estratégicamente. Quería girarse hacia mí pero yo se lo impedía mordiendo le el lóbulo de su oreja. Hasta que finalmente logro ponerse de pie. De una se sacó la camiseta dejando al descubierto su torso tallado por los mismos dioses. Su mirada desbordante de deseo solo aumentaba el mío de sobremanera. Subió a la cama y se acomodó sobre mí, pase mis manos sobre sus hombros, hasta su espalda, recorriendo su tersa piel. Mientras que nos fundíamos en un apasionado beso, una de sus manos se posiciono en mi espalda por debajo de mi blusa y la otra masajeaba mi pierna elevando mi estado de éxtasis.
Su lengua se introdujo en mi cavidad bucal buscando con desesperación mi miembro. El cual no tardó mucho en encontrar ya que es segundos se debatían a muerte ya que ninguno tenía planeado rendirse.
La excitación y el placer se respiraban en la habitación, sus caricias y besos iban en aumento. No había centímetro cuadrado de mi cuerpo que sus manos no hubieran recorrido al igual que sus labios.
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•La Jugada del Destino• [[TERMINADA]]¡Lee esta historia GRATIS!