-Capitulo 63-

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Una vez más el celular de Diego comenzó a sonar, esta vez bufo molesto.
-Responde- le dije riendo mientras me daba la vuelta para comenzar a acomodar mis cosas.
-Esto no se queda así ¿estamos? - me señalo.
-Claro que no se quedara así- le sonreí y subí una de las maletas a la cama.
- ¿Mande? - Respondió no de muy buena forma - ¿Para qué? - Silencio -Maldita sea lo olvide- dijo frotando sus ojos -Si, si ya- dijo con fastidio -En cinco minutos estoy ahí- colgó y el aparato regreso a su bolsillo. -Me tengo que ir a la tienda, ¿Vienes conmigo?
-Creo que me quedare a limpiar el desorden de abajo- me acerque a él - ¿Está bien? - asintió con la cabeza.
-Nos vemos más tarde- unió nuestros labios -Te amo- susurro sobre estos y salió corriendo sin siquiera dejarme contestarle.
Termine de acomodar todas mis cosas e incluso tome una ducha y me cambie.
Baje con pequeños saltos las escaleras, estaba más que feliz. Tome una bolsa y comencé a echar los trozos grandes de cristal con cuidado de que no rompieran la bolsa. En una hora la sala estaba lista.
No sabía a qué hora regresaría Diego, Anna y Jared hasta dentro de casi dos horas. Y no tenía nada que hacer. Recordé lo que había dicho Diego sobre su habitación. Muerta de la curiosidad, corrí escaleras arriba.
"Wow" fue lo que salió de mi boca al ver la habitación del corajudo de Diego. Era simplemente indescriptible el desastre. Vidrios rotos, cosas tiradas. Se me estrujo el corazón. Si lo hice sufrir y mucho.
Baje una vez más las escaleras para conseguir una bolsa y comenzar a limpiar semejante desorden.
La habitación quedo reluciente de nuevo, conecte el reloj -que también estaba tirado en el piso- y ya eran las 12:20. Rápido volví a mi habitación y saque mi celular para llamar a Diego.
- ¡Diego! - No lo dejé hablar - ¿Puedo ir por Anna y Jared? - soltó una carcajada.
-Claro que puedes- contesto -Las llaves de mi auto están en la entrada.
-Perfecto oye... ¿Y a qué hora regresaras?
-No tardo, en diez, quince minutos estoy ahí.

El timbre sonó y de pronto una oleada de niños llenaba la explanada del colegio. Era más que difícil lograr encontrar a la pequeña Anna. Me ponía en las puntas de los pies para tratar de ver a Anna. Me imaginaba a Diego en estas circunstancias con su poca tolerancia seguramente al inicio salía echando humo de aquí.
Hasta que finalmente vi esa pequeña sonrisa hermosa.
- ¡Anna!- llame y las otras madres de familia voltearon a verme ¿Qué? ¿Todas se llamaban Anna? Estúpidas... - ¡Anna!- llame una vez más y logro verme. Una enorme sonrisa se coló en su rostro.
- ¡Volviste! - grito corriendo hacia mí con los brazos abiertos.
- ¡Sí! ¿Me extrañaste? - pregunté abrazándola y rio.
- ¡Mucho, Mucho!
-Yo también los extrañe mucho- río de nuevo. -Vamos por tu hermano- aún faltaba Jared.

- ¡Volviste! - al igual que su hermana me dio un efusivo abrazo. -Te extrañamos mucho, no era divertido sin ti- despeine su cabello cariñosamente.
-Pues ya no se aburrirán más.
Llegamos a casa, ambos corrían a mi alrededor de mi preguntándome que a que jugaríamos.
-Primero vamos a comer y luego jugamos- les dije abriendo la puerta.
-Diego querrá que hagamos tarea- espetó Jared y Anna lo secundo.
-Pues entonces comeremos, hacen tarea y después jugamos ¿está bien? - aceptaron no muy alegremente.
- ¿Cómo les fue? - Pregunto Diego bajando las escaleras.
-Bien- contestaron seriamente a coro y subieron corriendo las escaleras.
-Lo vez- hizo una mueca extraña -Me odian.
-No seas tonto- bese su mejilla y subí detrás de ellos.

- ¿Por qué están enojados con Diego? - les pregunté y ambos se sentaron frente a mí en la cama, ninguno hablo solo miraban hacia abajo. -Él está triste, dice que ustedes están molestos con el ¿es verdad? - Anna respondió que si con la cabeza.
-Nos gritó muy feo. - una lagrima resbalo por su mejilla
-Nosotros solo queríamos saber dónde estabas- agregó Jared.
-Ay pequeños- sabía que era mi culpa -Diego los quiere mucho, y le duele demasiado que ustedes no le hablen- ambos se miraron con arrepentimiento. -Si les grito fue porque tal vez no se encontraba bien en ese momento... así que- canturreé -Quiero que bajen y le den una sonrisita a su hermano ¿está claro? - ambos rieron ante mi tono militar al terminar la oración.
-Está claro- dijeron ambos con el mismo tono haciendo un saludo con la mano tal y como los soldados.

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¡FELIZ AÑO NUEVO!
Espero que este nuevo año sea mejor que el otra, se los deseo de todo corazon, que sus sueños se cumplan.
Gracias por leer la novela.

•La Jugada del Destino• [[TERMINADA]]¡Lee esta historia GRATIS!