- Capitulo 45 -

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Mi estómago se retorció al ver a lo lejos a Diego recargado en mi casillero. Me estaba esperando.

Caminé a través del pasillo ignorando por completo las miradas de todos.

-Wow- dijo volteando a verme -Tu sí que eres extremista- Me miro de pies a cabeza. -O muy arreglada o...

-No termines la oración ¿Sí?- lo interrumpí -No está bien que le digas a una chica que no luce linda- acomode un poco mi cabello.

-No pensaba decir eso- sonrió de lado desconcentrándome por completo -De hecho... me gusta más así- ¿Era mi imaginación? o ¿Estaba sonrojado? Esperen... "Me gusta MÁS" ¿Sutilmente me había dicho que le gustaba?

- ¿Te gusta esto? - Estire un poco mi blusa verde al igual que los desgastados pantalones de mezclilla.

-No- insisto a este chico yo ¡no lo comprendo! Se acercó a mí -Me gustas tú. - Susurro en mi oído antes de salir caminando por el pasillo.

- ¿Qué? ¿De verdad me había dicho eso? ¡Lo admitió! ¡Me dijo que le gustaba!- había un total descontrol en mi interior. Diego "AlejateDeMíPorQueSoyElMasMaloDelMundo" me había dicho que le gustaba.

Entre a clases aun desconcertada por lo que Diego me había dicho. Me senté en mi lugar de siempre.

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¿Por qué? ¿Por qué se lo dije? ¡No debí habérselo dicho!- me reclame a mí mismo por haberle dicho Yonhary que me gustaba. Me esforcé, me esforcé por alejarla de mí y evitar que esto pasara. Pero simplemente no lo logre.

Llegue a la cafetería, estaba llena se escuchaban las carcajadas del "grupo" de Débora y Daniel, donde anteriormente estaba Yonhary parecía que la habían desterrado de la "zona popular". Ya que ahora estaba sentada en una de las últimas mesas. Ella era el vivo significado de soledad.

- ¡Diego!- era la voz de Cristian. Sentí que me tomaba por el hombro, despegue mi mirada de Yonhary quien jugaba desanimadamente con su comida.

- ¿Qué pasa? - pregunte girándome hacia él.

-Habla con ella... convéncela- dijo en tono de súplica y yo no lograba entender.

-Explícate. - dije cortante.

-Yonhary - Volteo a verla - ¡Me cancelo!- dijo con desespero -- ¡No te rías!- ahora histeria se unía a la desesperación, me golpeo el brazo.

-No creo que pueda hacerla cambiar de opinión- dije tratando de no reír.

-Ya me había emocionado- lo dijo con tono tristeza.

-Así es la vida- lo palmeé fuertemente en la espalda.

-No- dijo frunciendo el ceño -Así es ella, se cree que es...

-Hey- lo interrumpí -Mucho cuidado con lo que dices- lo señale y con la mirada le deje claro que si se atrevía a decir algo sobre ella, no la contaría.

-Y tú... ¿por qué la defiendes tanto? - me enfrento, de verdad no sabía lo que estaba haciendo.

-Que te importa- le conteste de mala gana. ¡Maldita sea ahora la defendía! ¡Estas mal Diego, mal!

Pedí una botella de agua y una lata de refresco. Una vez con ambos en mis manos me debatía entre ir o no ir.

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Una botella de agua apareció frente a mí por lo que levante mi mirada.

-Hola- dije desganada.

- ¿Estás bien? - pregunto Diego haciendo hacia atrás una silla para poder sentarse. "No, ¡No estoy bien! me siento... Mal, Muy mal, por estar jugando contigo...".

-Si estoy bien. - forcé una sonrisa.

-No parece- dio un trago a la lata de refresco -Si es porque querías salir con Cristian, hazlo- dijo mirando hacia abajo -Yo no soy nadie para impedírtelo.

-No es eso- dije riendo -De verdad estoy bien.

-Entonces ¿No querías salir con Cristian? - no le iba a decir "No, solo lo hice para matarte de celos".

-No era algo que me alegrara, pero tampoco que me molestara- conteste como si nada.

-Entonces...- mordió su labio inferior con nerviosismo -Entonces ¿Tienes libre este viernes? - sonreí incrédula.

- ¡Diego Aldana! ¿Me estas invitando a salir? - pregunte abriendo mis ojos a tope al igual que mi boca.

-Algo así- rodo los ojos.

-Pues sí, estoy libre- apoye los codos en la mesa y mi cabeza en mis nudillos. Tomo nuevamente la lata y bebió de esta -Y bien- dije expectante.

-Y bien ¿qué? - pregunto sin entender.

- ¡Invítame bien Diego!- deje caer mis brazos en la mesa y ladeé mi cabeza.

-No me compliques las cosas- frunció el ceño y negó con la cabeza.

-Recuerda que no es fácil invitarme a salir- sonreí victoriosa.

-Lo fue para Cristian...- levante mi ceja izquierda. Tome mi bolsa, el bote de agua y me puse de pie. Se paró rápidamente.

-No- se arrepintió de lo que había dicho - ¿Te gustaría salir este viernes conmigo? - cerro los ojos, parecía que pronunciar esas palabras le quemaban la lengua. Dos segundos después volvió a abrirlos.

-Me encantaría- di un beso en su mejilla para después caminar hacia la puerta de la cafetería.

•La Jugada del Destino• [[TERMINADA]]¡Lee esta historia GRATIS!