- Capitulo 11 -

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Entre chiflidos y vulgares halagos llegue al campo.

-Tardaste demasiado. - Exagero Débora -Acomódate en tu lugar- me indico y acate la orden -No. espera- me detuvo -Tu. - Apunto a una de las chicas de la segunda fila -Vete al lugar de Yonhary - esta abrió los ojos como platos, digamos que no le agradaba mucho la idea de estar al final -Kate toma el lugar de ella- al igual que la 'Tu" Kate y Stef formaron una 'o' con la boca.

-Pero Débora- dijo con una voz aguda. La líder puso los ojos en blanco.

-Solo será por esta vez- dijo con fastidio -Ahora cámbiate- ordeno.

-Débora- volvió a hablar.

- ¡Ya Kate!- le grito de mala manera -Ahí te quedaras, mejora tus saltos si quieres volver a estar al frente- Wow, creo que me trata mejor a mí que soy su "enemiga" que a sus amigas. No logro entender porque siguen detrás de ella. -Acomódate ahí- me dijo a mí que solo me dedicaba a ver la escena divertida. Camine hacia el frente y me coloque en el antiguo lugar de Kate.

El partido comenzó, los gritos no se hicieron esperar al momento que los equipos comenzaban a entrar al campo.

-Eres una ¡A NI MA DO RA!- me dijo en silabas Débora - ¡Así que ÁNIMA!- me grito ya que yo no me movía. Ni gritaba nada. Rodé los ojos y me interne en el papel de "animadora".

No habían pasado más de veinte minutos del partido, cuando comenzó a llover, al inicio eran pequeñas gotas, pero en cuestión de segundos era una lluvia torrencial. Bueno no tanto como torrencial, pero si era fuerte.

-No te quejes Stef- le grito Débora -Solo es agua- tenía razón, solo era agua. No había motivo para quejarse como lo hacía Stef.

-Mi cabello se arruinara- dijo con desespero, solté una carcajada. Ahora si agradecía que Débora me hubiera obligado a atarme el cabello.

Ya me dolía la garganta, tenía frio y estaba cansada. Jamás había gritado y bailado tanto y mucho menos bajo la lluvia. Y aún no había hecho entrar en acción mi plan.

Cinco minutos restaban para finalizar el partido, ambos equipos estaban empatados, el campo ya estaba hecho un desastre, el verde césped se había transformado en un enorme charco de lodo. Los uniformes de los chicos ya no eran naranjas, ahora eran café obscuro al igual que mis tenis que de tanto saltos ya estaban para irse directo al basurero.

Quedaban menos de dos minutos, Aldana se apodero del balón, corría esquivando a todos los que se le ponían enfrente, Daniel más adelante seguía corriendo, acercándose a la zona de anotación para esperar el pase de Diego. Justo cuando Diego levanto el brazo para lanzar el balón, justo ahí entraba mi plan.

- ¡Tú puedes Diego!- grite lo más fuerte que pude, seguido de mi grito, se escucharon los gritos y aplausos de todos los espectadores.

-Ya vas aprendiendo-me hablo Débora, Pero mi mirada estaba fija en alguien. Daniel. Que al escuchar mi reconocible grito volteo inmediatamente hacia donde estábamos. Rodé mis ojos para posarlos sobre Diego quien en vez de hacerle el pase al ahora distraído de Daniel, siguió corriendo. Todo el público comenzó a gritar más y más, al ver a Diego a solo metros de la zona de anotación, tres segundos para finalizar y Diego se lanzó llegando justo un segundo antes de la finalización del juego.

Todos corrieron hacia Diego eufóricos, chocando sus cascos y con fuertes gritos celebraban su victoria, esto los gritos y nuestros cantos, era increíble.

- ¿Qué rayos pasa contigo?- me grito Daniel, mi plan había funcionado.

- ¿Conmigo?- pregunte fingiendo no entender.

-Por tu culpa perdí el pase- me reclamo, obviamente no era el mejor lugar para hacerlo. No si su novia actual estaba a escasos centímetros.

- ¿Por mi culpa?- pregunte enojada.

- ¿Porque por su culpa?- intervino Débora.

-Yo... Yo- tartamudeo como estúpido. -Por nada Débora- la tomo de la muñeca haciéndola caminar detrás de él. Ambos me aniquilaron con la mirada y salieron de mi vista.

-Eres perversa chica- escuche la voz de Luis y no pude evitar reír.

- ¿Viste eso?- le dije victoriosa

-Todos lo vieron- dijo mientras se carcajeaba -Se pudría de celos- reitero mi información.

-Ahora solo falta el tercer pájaro- sonreí pícaramente.

-Yonha yo estoy seguro de que ese se te escapara- canto burlonamente.

- ¿Por qué?

-Míralo...- señalo con la cabeza a Diego quien caminaba hacia la salida rápidamente y con cara de pocos amigos.

- ¡Demonios!- grite furiosa mientras corría por mi bolsa y solo escuchaba las carcajadas de Luis. -Te quiero- le dije y bese su mejilla -...Si fuera tú, iniciaría con los trabajos- le grite mientras corría a la salida.

-Perfecto Yonha- pensé molesta -Jodiste tu perfecto plan- no lograba ver a Diego, seguramente ya se había ido.

Resignada camine hacia mi auto, caminaba entre los autos tratando de llegar al mío. -Al menos Débora y Daniel no pasaran una linda noche- reí en mi interior.

Seguía caminando entre la obscuridad del enorme estacionamiento. Hasta que logre visualizar mi auto. Pero antes de llegar me sujetaron de la muñeca tirándome fuertemente y tan rápidamente que no pude ni gritar.

- ¿Por qué me fastidias?- logre reconocer el rostro de Diego en medio de la obscuridad, era Diego el que me sujetaba del cuello y me miraba con toda la ira del mundo.

- ¿Yo? ¿Fastidiarte?- afortunadamente la actuación es algo que se me da - ¿Ahora que hice?

-Volverte porrista, ese grito- sentía su respiración mezclándose con la mía -Entiéndelo, no me interesa nada relacionado contigo, ni amistad y mucho menos tu "apoyo"- libero mi muñeca pero mi cuello seguía siendo prisionero.

- ¿Seguro?- susurre sobre sus labios mientras subía mis manos a su cuello, solo que yo al contrario de él, lo acaricie suavemente. Trago saliva, aunque lo disimulara olímpicamente, estaba nervioso. Detuve mis manos en su nuca, para lentamente eliminar los escasos centímetros que nos separaban.

•La Jugada del Destino• [[TERMINADA]]¡Lee esta historia GRATIS!