- Capitulo 17 -

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-No preciosa...- hable evitando la fulminante mirada de Diego. Me acerque a ella y me puse en cunclillas para estar a su altura.

-A que si- dijo sonriente -Los novios hacen eso- se rio tímida, no puede evitarlo y reí con ella.

-No sirves para nada- susurro Diego y tomo a la pequeña alzándola en sus brazos, para después caminar hacia las escaleras.

Tal vez esto no iba a funcionar, lo único que estaba logrando era hacerlo detestarme más. Pero tampoco podía perder la apuesta. Había un difícil debate en mi interior. Hasta que finalmente llegue a una conclusión.

Seguiría intentando conquistar a Diego, pero no en su casa. No quiero causarle problemas con su familia.

Me di la media vuelta y tome mi bolso junto con la mitad de las hojas de la guía.

- ¿Tan pronto te vas?- escuche detrás de mí justo cuando estaba por salir de la casa

-Creo que es mejor que terminemos el trabajo por separado- le conteste, me tocaba hacerme la víctima.

- ¿Qué? ¿Te cansaste de fastidiarme?

- ¿Yo? ¿Cansarme de fastidiarte?- pregunte irónica -Mira quién habla, el que se la pasa ofendiéndome y diciéndome "Hueca".

-Solo digo la verdad- dijo engreído

- ¿Es lo que realmente piensas?- comencé a acercarme nuevamente, sus nervios se notaban a kilómetros debido a mi cercanía, mi nariz rozaba la suya y su respiración cada vez se aceleraba, capture delicadamente su labio inferior, pero no lo bese. Solo delineé a este con la punta de la lengua -...porque mira cómo te pone esta "hueca"- solté una leve carcajada al notar el estado en el cual lo tenía. Me gire hacia la puerta pero justo cuando gire la perilla, Diego me tomo fuertemente de la cintura girándome nuevamente sobre mis talones. Puso rápido ambas manos en mi cuello atrayéndome bruscamente a sus labios.

Su forma tan intensa y pasional de besar me hacía sentir lo que Daniel jamás logro, Con un solo beso Diego hacia una revolución en mi interior. Pero aquí las cosas se hacen como yo quiero. Lo empuje lo más fuerte que pude alejándolo de mi fingiendo estar molesta las hojas que traía en mis manos se las lance.

- ¿Que te ocurre?- le grite indignada

- ¿Que te ocurre a ti?- me grito enojado mientras veía todas las hojas en el piso.

-Como te atreves a besarme- le reclame "furiosa"

-Ah ¿entonces solo tú puedes hacer lo que se te pega la gana conmigo?- volvió a acercarse

-Así es- golpeé suavemente su mejilla dos veces y abrí la puerta -Te veo mañana- dije y salí casi corriendo.

-Bien...- pensé dejándome caer en mi cama -ya es un progreso que él me haya besado- no pude evitar sonreír estúpidamente al recordar sus labios sobre los míos.

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Subí a mi auto, como todas las mañanas para dirigirme al colegio.

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-Sabes... no hay nada que considere más estúpido que venir aquí en vestido y tacones- Diego caminaba rápidamente por los pasillos.

- ¿Estúpido?- reí -No sé porque consideras "estúpido" que me preocupe por verme linda- dejo de caminar riendo, pero yo seguí caminando como si nada.

-Por favor- dijo en tono de burla -Tu no te preocupas por "verte linda"- hizo unas marcadas comillas con sus dedos -...Tú te preocupas por ser mejor que las demás- podía que tuviera algo de razón lo que hablaba -Solo es superficialidad - me miro con asco -Todas son iguales, tu... Débora, las dos sin vidas que la siguen...- nuevamente con las comparaciones. -Hasta el imbécil de Daniel es igual.

-Sabes a mí que me parece estúpido...- le dije riendo mientras volteaba a verlo, pero solo elevo los hombros como diciendo "No me importa" -Aunque no te interese te lo diré- sonreí -A mí me parece estúpido las personas que "adoptan" un estilo queriendo aparentar algo que no son.

- ¿Qué es lo que me estas queriendo decir?- pregunto nuevamente deteniéndose con el ceño fruncido.

- ¿Yo?- me burle y me detuve para verlo -Yo no te estoy diciendo nada... pero si el saco te queda...- continúe con mí caminar hasta entrar al salón.

Me senté en mi lugar de siempre y en cuestión de segundos tenia a Luis detrás de mí.

- ¿Y?- pregunto

- ¿Y qué?- le pregunte sin entender

-Comienzan rumores acerca de ti y de Aldana.

-Hay Luis estas peor que una chica- reí

-Hey...- alargo -Yo no he escuchado, Tamara me conto que Débora hablaba con los clones sobre ustedes dos. - Explico.

-Pues no- le dije -Esto creo que será más difícil de lo que planee- confesé. En el rostro de Luis se formó una victoriosa sonrisa. -Pero eso no quiere decir que perderé la apuesta- agregue haciéndolo quitar esa altanera mueca de su rostro.

- ¿Terminaremos el trabajo... o saldrás corriendo como ayer?- pregunto Diego mientras yo terminaba de guardar mis libros en mi casillero.

•La Jugada del Destino• [[TERMINADA]]¡Lee esta historia GRATIS!