- Capitulo 16 -

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Entre y la casa parecía aún más grande por dentro que por fuera, la verdad no me extrañaría que al igual que Anna y Jared, sus padres serian un mismísimo dulce de leche. Lo que me seguiría extrañando sin duda alguna seria Diego y su notoria amargura.

-Anna, Jared- los llamo ya que corrían por la escalera -Quiero que hagan la tarea ahora- indico seriamente, no el grosero tono que usa conmigo obviamente -Estaré aquí abajo por si ocupan ayuda- a pesar de su ruda forma de hablar, me mataba de ternura.

Ambos niños asintieron con la cabeza y subieron las escaleras, Anna agitaba su mano con una enorme sonrisa como diciéndome adiós. Le devolví el gesto. Me gire hacia Diego y le sonreí.

-Parece que a tu hermana le agrado a pesar de ser plástica y hueca- solté una carcajada.

-Solo porque le recuerdas a sus muñecas, no te emociones- dijo caminando hacia la que supuse seria la sala.

Camine detrás de él hasta que llegamos a la sala, dejo su mochila en uno de los enormes sillones negros de piel, me senté y puse mi bolsa en mis piernas, saco el enorme paquete de hojas y lo dejo caer en la mesa de cristal del centro de la sala.

-Ya vuelvo- dijo y salió por donde habíamos venido.

Me acerque a la mesa y tome la guía, tome de mi bolsa un lápiz para poder contestar mientras Diego volvía.

Las preguntas para mi eran fáciles, así que comencé con la primera hoja, rápido la termine, la segunda hoja igual.

Diego paso por el umbral de la puerta en su brazo derecho cargaba un par de libros y con la mano derecha tomaba un ¿cigarro?

Llevo este a su boca y succiono de este -Ten- dijo entregándome los libros para después exhalar el humo. Yo solo lo miraba incrédula.

-Vives con dos pequeños- me puse de pie y camine hacia el - ¿Y fumas dentro de la casa?

-No es algo que te incumba- volvió a llevar a su boca el adictivo cigarro, para después lanzarme el humo en la cara.

-Diego...-dije seriamente -Si tú eres un amargado y quieres acortar tu vida con eso...- le arrebate el cigarro de las manos -no te lleves entre las patas a tus hermanos- apague el cigarrillo en la suela de mis zapato.

-Devuélvemelo - ordeno molesto.

-Claro- con un simple tirón lo partí a la mitad y lo puse en la palma de su mano. Cerró con enojo su mano, y volteo a verme asesinamente.

- ¿Por qué no desapareces de mi vida?- dio un paso hacia mí para pronunciar con furia.

- ¿Seguro que...- di un paso hacia el reduciendo nuestra distancia a Cero. -...Quieres que desaparezca?- nuestras respiraciones se mesclaban debido a nuestra cercanía. Y nuestras miradas estaban tensamente conectadas. Nuevamente yo tuve la iniciativa, y al contrario de la última vez, Diego no tardó en responder mi beso. Pase mis manos por su cintura dejándolas en su espalda para así atraerlo aún más a mí. Su lengua sin pudor alguno entro en mi cavidad, la recorría libremente y sin duda me encantaba. Me besaba de una forma tan intensa, que simplemente me atontaba. Sus manos masajeaban mi cintura cuando una pequeña risa hizo que nos separáramos bruscamente.

- ¡Si son novios!- la hermosa morena dijo sonriente tapando su boca con sus pequeñas manos como tratando de retener su risa.

Volteé apenada a ver a Diego quien estaba rojo, no sé si por la pena o por el coraje. Siendo sincera me asustaba un poco.

•La Jugada del Destino• [[TERMINADA]]¡Lee esta historia GRATIS!