-Capitulo 71-

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-Yonhary Smith ¡Estas completamente loca! - le grité al momento de ver lo que había comprado para mí. Sin duda hubiera sido mejor dejarla comprarse ese vestido.
-Diego solo úsala una vez- sonrió -Después la puedes dejar refundida en el armario... Pero úsala una sola vez- se acerco a mí con la asquerosa camisa tipo polo color ¡Rosa!
-Jamás- conteste haciéndome hacia atrás como si la camisa fuera a pegarme la mismísima rabia.
-El color rosa no te hace menos hombre- intentaba manipularme. Carcajeé.
-Claro que no. Eso lo sé de sobra- rodé los ojo -Solamente que no te pase por la mente que yo algún día usaré eso.
- ¿Yo si tengo que cambiar mi forma de vestir por ti y tú no eres capaz de ponerte una estúpida camisa para mí? - ¿Por qué tenía que hacer tanto drama? -Ten- me lanzó la camisa -Quémala si quieres, me da lo mismo- subió las escaleras corriendo, hasta que la perdí de vista, a los segundos se escucho un portazo.

-Entiendo que es tu casa, pero tan siquiera respétame y toca la puerta- dijo sin siquiera abrir los ojos.
-Lo siento, creí que si lo hacía no me abrirías- Me puse de rodillas en la cama para acercarme a ella, quien ni un centímetro se movió. - ¿Preciosa? - susurré en su oído y no me respondió - ¿Estas molesta?
-No Diego, ¡mírame! ¡Saltando de la felicidad! - dijo sarcástica.
-Eres una caprichosa- mordí suavemente su hombro
-Y tu un orgulloso que detesta el color rosa- reí por lo bajo en su oído. La estruje contra mi cuerpo, me parecía tan delicada, tan frágil.
-No me gusta que pelemos siempre- se giro sobre sí misma y rápido oculto su rostro en mi pecho.
-A mi si- confesé y saco su rostro y me miro sorprendida -Ya te lo había dicho antes, me encantan nuestras reconciliaciones- capturé sus labios tan suavemente y sentí como se creaba una sonrisa en sus labios. Sus manos subieron rápidamente a mi cuello pasando por mi abdomen, pecho y clavícula.
Al contrario las mías subieron a su cuello pero después se deslizaron hasta su cadera, donde comencé a jugar con el borde de su blusa. Introducía mis dedos y acariciaba suavemente su piel. Me fascinaba sentirla estremecer entre mis brazos.
Introduje mi lengua en su boca tornando el beso más intenso a la par subí su blusa hasta la altura de sus pechos, lo que me permitía acariciar su espalda y abdomen con libertad.
Ella se separo de mis labios para hacer lo mismo con mi playera, solo que esta me hizo levantar los brazos para sacarla por completo. No me negué ya que aproveche y saque la suya también.
-Ignóralo- susurré en sobre sus labios cuando escuche el teléfono sonar.
-Diego... - reprochó -Puede ser tu tía o tus hermanos- me queje con un sonido que hice con la garganta -Responde- jadeaba. No quería que me detuviera pero podría ser algo importante.

-Diga- Contesté de mala gana. Escuche la risa de Yonha.
-Que forma de responder...- Lucia estaba del otro lado de la línea
- ¿Qué se te ofrece?- mi forma de hablar era la misma. No pudo haber sido más inoportuna su llamada.
-Pedirte que si tú podías venir por tus hermanos, asi se quedan a cenar.
-No lo sé- sentí la mano de Yonhary vagar por mi espalda -T-Todos tenemos que levantarnos temprano mañana- tartamudeé tratando de controlarme. ¿Acaso Yonhary no sabía lo que provocaba con sus caricias?
-Diego, ven a las ocho y a las nueve treinta mas tardar estarán en casa- atrapé la mano de Yonha y la atraje a mis labios para depositar un silencioso beso en el dorso de esta.
-Está bien- no tenía opción.
-No olvides traer a Yonhary... Quiero conocerla mejor- Colgué.
- ¿Continuamos? - preguntó jugando con mi cabello, enredaba sus dedos luego los dejaba en libertad.
-No- me lancé sobre ella y la bese salvajemente, seguramente confundiéndola ya que mi acción no era precisamente un 'no' -Cámbiate. Lucia nos invita a cenar... Quiere conocerte mejor- hice un estirado tono de voz imitando a mi tía.
- ¿Debo preocuparme? - preguntó abrazándome.
-Un poco- cambie a un tono serio, solo para asustarla. Mi tía era un poco entrometida, más no aterrorizante como la madre de Yonhary.
- ¡Hey!- me empujó -Debías decirme 'No, no te preocupes por nada'- reímos.
-Tranquila- acaricie su mejilla -Si tienes suerte no te acosará con preguntas, el que tiene que preocuparse soy yo... tiene en común contigo el gusto de hacerme enojar- soltó una carcajada.
-Entonces no la pasaré tan mal-suspiró - ¿Te pondrás la camisa que te regale? - rodé los ojos con fastidio -Seguro que hasta a tu tía le encantara y no se diga a Anna.
-No intentes manipularme, conozco tus trucos.
-Pensé que no perdía nada con intentarlo- reí -Nos harías felices a muchas si te pones esa camisa aun que sea por una vez.
-No lo creo- bese sus labios una vez más antes de salir de su habitación.

No simplemente no podía hacerlo, no solo el color era asqueroso, era ese tipo de camisas que el imbécil de Daniel y su 'grupo' usaban. Simplemente me rehusaba a usar algo como esto. No iba conmigo en ninguno de los sentidos. -Mierda Diego dobla un poco las manos por ella- mi voz interna me reclamo.

- ¡Date prisa! ¡Es una cena no una fiesta de gala! - grité esperando que escuchara hasta su habitación.
- ¡No se qué debo usar! - también grito con un 'leve' toque de histeria.
- ¡Ponte cualquier cosa mujer! - llevaba ¡Una hora arreglándose!
- ¿Y si no es lo apropiado? - volvió a gritar - ¡No sé si es demasiado o si es muy poco!- grito al borde de la locura - ¡Joder Diego! ¡Estoy nerviosa!- si no estuviera tan desesperado y enojado, me estaría revolcando en el piso por la risa.
-Mira tienes cinco segundos para bajar, si no subiré y aun que sea arrastrando te subo al auto, como sea que estés vestida.

Cinco, cuatro, tres, dos, uno. Subí a grandes zancadas las escaleras hasta que llegue a la puerta blanca la cual golpeé furioso.
- ¡No! ¡No entres! ¡No estoy lista!
-No estoy bromeando ¡Vámonos ya!
- ¡Entras y te asesino Aldana! - amenazó y por ese simple hecho entre retándola.
Un vestido rosa claro ajustado le lucia a la perfección.
-Diego te voy a... ¡Hay!- su tono amenazante fue sustituido por uno enternecido. -Te la pusiste- realmente me daba asco a mi mismo vestir de esa manera, ya que ni con los pantalones negros y botas negras me sentía cómodo.
-Solo por eso no te asesinaré- camino hacia mi -...Si no estás agusto quítatela- rodeo mi cuello con sus brazos ¿Leía mentes? -Me conformo con habértela visto unos segundos- beso mi mejilla.
-Creo que puedo resistir por unas horas.
- ¿De verdad? ¡Perfecto! - Sonrió de oreja a oreja -Te ves hermoso- reí ante su adjetivo.
- ¿Hermoso? - frunció el ceño.
-Sí y no me lo discutas... ahora salte y déjame terminar de arreglarme.
- ¡Claro que no! Tuviste una hora para arreglarte, asi estás bien- la sujete firmemente de la muñeca. Prácticamente la arrastraba escaleras abajo. - ¡No seas chiflada Smith!
- ¡Sí! Lo soy y lo sabes- bufe fastidiado y no me quedo alternativa que subirla en mi hombro - ¡Suéltame ya!
- ¡Yo te asesinaré si no te callas!

- ¡Wow! - Tapó su boca con incredulidad y removió un poco mi chaqueta negra para asegurarse de lo que veía. -Ni si quiera tu madre logro ponerte una camisa- carcajeo Lucia - ¿Como lo lograste Yonhary? - mi novia solo se sonrojo y se aferro mas a mi brazo. Estaba nerviosa. -Pasen, Pasen- solté su mano para que entrara primero.
De inmediato las risas y pláticas de los niños inundaron nuestros oídos.
- ¡Diegi!- Anna y Jared corrían hacia mí pero se detuvieron en seco - ¡Wow! ¡Es tan linda! - susurro Anna y sus ojos brillaron, se refería a la camisa.
- ¿Te gusta? - le pregunté y de inmediato asintió con la cabeza, se acerco y la toco. -Yonha le eligió para mí... pero yo la detesto- ambos formaron una 'o' con sus labios y después Anna cubrió su boca riendo -Pero no le digan ¿está bien? - sabía bien claro que ella estaba detrás de mi escuchando nuestra conversación.

•La Jugada del Destino• [[TERMINADA]]¡Lee esta historia GRATIS!