-Capitulo 80-

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Llegue al auto, deje la chaqueta de Diego en el techo y me recargue en la puerta ya que no le había quitado las llaves y tenia seguro.
- ¿Yonhary?- volteo al escuchar mi nombre... Daniel.
-Hey- dije seria y regrese mi mirada hacia la puerta. Como si mirarla fijamente hiciera que Diego apareciera por ahí.
- ¿Qué haces afuera?- busco entre las llaves el control de la alarma de su auto y lo presiono, seguido de eso el auto chillo dos veces.
-Ya nos vamos- hable en plural haciéndole entender que Diego estaba aquí.
- ¿Tan temprano?- miro el reloj en su muñeca
-Si- hice una mueca -Estoy algo cansada.
-Que lastima- subió los hombros -Nos vemos el lun...- su teléfono comenzó a sonar, me sonrió antes de darse la media vuelta para responder.
Ya habían pasado más de cinco minutos y Diego no llegaba. Tome la chaqueta y la colgué en mi brazo, entraría a buscarlo. Tal vez se había perdido la casa de Luis era lo bastante grande como para hacerlo.
Subí las escaleras para ir hacia el baño, llegue a este y mire hacia arriba la luz estaba apagada. Señal de que estaba desocupado.
Abrí la puerta y encendí la luz. Al hacerlo me encontré con un par en una situación para nada cómoda, al menos para mí no. Rápido baje la cabeza.
-Lo siento, lo siento- repetí y cubrí mis ojos -La luz estaba apagada y pensé que... - finalmente reaccione, finalmente mi cerebro proceso las imágenes que había visto, finalmente deseé no haberlo hecho, deseé no darme cuenta pero ya era muy tarde.
Cerré los ojos con todas mis fuerzas, rogando abrirlos y encontrarme con un baño vacio, o encontrarme a Debora sobre otro chico que no fuera mi novio... De nada sirvió.
-Debiste tocar la puerta.
-...Y tu mama debió haber abortado- Cruel... Lo sé.
- ¡Yonhary! Yo...- Negué con la cabeza antes de darme la media vuelta para salir corriendo de la casa.
Las lágrimas claramente no se hicieron esperar. No, no y no ¿Qué se supone que haría ahora? No podía ir a casa de Luis porque ahí seguía Diego, No podía ir a casa de Diego porque ahí vive Diego y simplemente no podía ir a casa de mi madre a escuchar un 'Te lo dije'... Y lo principal ¿En qué mierda me iría?
Salí de la casa y cuando quise limpiar mis lágrimas recordé que aun traía su chaqueta, la cual no dude tirar en el suelo.
Con brusquedad limpie las lagrimas pero estas en segundos eran remplazadas por nuevas. No ponía atención por donde caminaba cuando choque con alguien quien casi me tira al piso.
-Lo siento...- le dije al momento de que me atrapo librándome de un fuerte golpe.
-No te preoc... ¿Qué te sucede?- vio mis lagrimas.
-Nada- intente liberarme de sus brazos pero no me dejo
- ¿Estás bien?- pregunto
- ¿Lo parezco? - Pregunte irónica -Suéltame ya.
-Espera... ¿Puedo ayudarte en algo?
-No- me soltó. -Espera... si puedes.

•La Jugada del Destino• [[TERMINADA]]¡Lee esta historia GRATIS!