Capítulo XXVI

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*Narra Marco*

La espera se me hace eterna, ella ya lo sabe todo.
He de decir que ahora es feliz con Kepa Arrizabalaga, no puedo soportarlo, pero tampoco evitarlo, un error traería graves consecuencias para los dos.

Marina no quiere nada conmigo, es decir, ni vive, ni deja vivir, tampoco es que yo quiera algo con ella.
Cada vez me planteo más la opción de la denuncia, pues quiero volver a estar a su lado, no soporto verla con otro, no quiero caricias de otros labios, no quiero sus manos en otras manos, quiero que volvamos a intentarlo, tantos quiero y no puedo, que tristemente, son rutina.

Se ha convertido costumbre vernos a escondidas, pero ella mantiene su fidelidad y no consiente todas esas cosas con las que sueño incluso despierto.

- Te echo de menos.- apoya su cabeza en mi pecho y yo acaricio su pelo.
- Y yo Elena, no sabes cuánto.- confieso sincero.- Ahora tú estás segura con Kepa, es lo mejor.
- Si, yo le quiero.

Su tono de voz es tembloroso, lo que origina cierta incertidumbre, pero no resta el dolor que causan sus palabras.

*Narra Elena*

- Tengo que irme, Kepa llega de entrenar en media hora.- comento apurada.
- Te llevo en mi coche, no puedes irte sola así.

Sinceramente la fiebre era bastante alta y estaba mareada, pero no me perdonaría que le pasase algo a Marco y que Kepa sufriese al vernos, no se lo merece.

- No, es mejor que no nos veamos más.

Dejándolo con la palabra en la boca me dirijo a mi nueva casa.
Realmente echo de menos a Marco.

Llego a casa justo para minutos después recibir al vasco.

- Hola mi amor.- sonríe.
- Hola.- sus labios se aproximan a los míos, pero le niego el beso.-Me encuentro fatal.- me excuso.
- ¿Cuándo se lo piensas decir a Marco?- pregunta molesto.
- No se lo pienso decir.
- Sospechará.
- No pienso dejar que le pase nada a las dos personas que más quiero en este mundo, Kepa.
- Bueno.- cede.- Luego tenemos que ir al médico.

Asiento y pongo la televisión con el fin de evadirme.

(...)

Isco jr está muy entretenido jugando con los hijos de otros jugadores de la plantilla, lo que en parte agradezco.

- ¿Y por qué no denuncia?- pregunta curiosa Maca.
- Ni idea, sinceramente esto me está doliendo y va a afectar mucho en un futuro.
- Entre todas podemos hacer que entre en razón.- propone Alice.
- Yo ya no sé qué hacer.
- Díselo.- ordenan al unísono.
- No puedo decírselo, está en el mejor momento de su carrera, no puedo molestarle con una carga innecesaria, no puedo permitir que Marina les haga daño.

Mi mirada viaja hasta encontrarse con la suya.
La profundidad de sus ojos me sigue dando vértigo, nada ha cambiado desde el primer día.

Cojo al pequeño de los Alarcón y lo llevo a su casa, donde lo dejo con su madre.
Me encantaría tener algo así con Marco, ser felices de una vez, sin impedimentos.

Llego a casa y me tiro al sofá, la desolación se apodera de mi una vez más, como es rutina estos días.

- Elena, ¿estás bien?
- La verdad es que no.- confieso y me rompo una vez más, en silencio.

Give me one reason || Marco Asensio Donde viven las historias. Descúbrelo ahora