Capitulo 35.

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Matt.

Íbamos de camino a la iglesia en silencio. Tuvimos que movernos en coche, pues estaba demasiado lejos como para ir andando y no íbamos bien de hora.

Alison miraba por la ventanilla inmersa en sus pensamientos. Me preguntaba qué era lo que mamá le había escrito en aquella carta, cuando había ido a su cuarto estaba destrozada, más de lo que la había visto cuando había llegado a casa.

Le puse la mano encima de la rodilla y ella coloco su mano encima de la mía. Me miro y me hizo un gesto que trataba de ser una sonrisa, pero no le salió nada bien. Volvió a mirar por la ventanilla.

Llegamos a la iglesia, había unos diez coches aparcados y algunas personas conocidas en la puerta.

Entre ellas estaba Kels, noté como Alison se tensó a mi lado al ver a mi ex, ''la rubia de plástico'' como ella la llamaba. Mire a Alison y le susurré que estuviera tranquila.

Kelsey también conocía a mamá y le tenía mucho cariño, pero no tanto como mi novia. Novia. Creo que nunca había llamado a Alison así, sonaba muy bonito, tal vez nunca la había llamado así por miedo fastidiarlo todo. Llegamos a la puerta de la iglesia cogidos de la mano. La gente nos observaba, Alison iba sorbiendo los mocos, tenía la nariz roja de tanto usar el pañuelo. Yo intentaba que las lágrimas no salieran, pero me estaba costando mantenerme fuerte al ver así a Al.

Kelsey se acercó a mí con lágrimas en los ojos, pero sabía que todo era muy falso por lo que ya conocía a Kels, la ignoré y pase a la iglesia con Alison.

Nos sentamos en los primeros bancos y las demás personas detrás. Sinceramente no pensaba que fuera a venir tanta gente, pero mamá era conocida en el barrio donde vivíamos, era tan buena con todo el mundo que todo el mundo la quería. Era la famosa Amber, la que estaba para todo el mundo. Pero cuando ella necesitaba a alguien siempre estaba sola.

Vi un hombre que me sonaba muchísimo, pero no sabía exactamente cuándo lo había visto ni donde, se sentó a mi lado negando con la cabeza y con lágrimas en los ojos. Me miró fijamente.

-Tú eres Matt, ¿verdad?

-Si soy yo.-Respondí cortante. Seguía pensando donde había visto a este hombre

-Amaba a Amber, la amaba de todo corazón. No tenía que haberme marchado.

-¿Perdón?- ¿A qué venia este tío ahora? No sabía quién era pero ya me caía mal.

-Si Matt, soy su marido. Tu padre.

Alison.

-Si Matt, soy su marido. Tu padre.

Que oportuno si, venia después de tantos años. Matt se incorporó en el asiento, tiré de su brazo para que se sentara pero no me hizo caso. Temía lo peor. Conocía a Matt y sabía que iba a armar el mayor espectáculo que hubiera visto en mis 18 años de vida. Por suerte, en ese momento entró el sacerdote pidiendo silencio. Por un momento agradecí por ver a ese señor. Pero por otro, una gran tristeza me inundo, si estaba el sacerdote, significaba que Amber estaría llegando también.

Y no me equivocaba Matt y otras tres personas que no conocía iban cargando la caja, no me había dado cuenta de cuando había desaparecido de mi lado Matt para salir a la calle. Pero eso era lo de menos. Me acerque a ese señor que había hecho que Matt se enfureciera y le pedí amablemente que se fuera de ese asiento, que fuera un poco más atrás, el asintió y se marchó de allí.

Matt se sentó a mi lado y me tomó de la mano.

La ceremonia fue preciosa. Hubo un momento en el que el sacerdote pidió si queríamos dedicarle alguna palabra a Amber. El primero en ponerse en pie fue Matt.

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