Taehyung y Jimin se miraron, desconcertados.

—¿Qué fiesta? —preguntó Jimin, aún acostado en el sillón como una estrella de mar.

—Una reunión del vecindario —explicó la abuela, ajustándose su vestido elegante—. Música, comida, baile... ¡Vamos, no acepto un no como respuesta!

-- Está bien abuela -- dijeron ambos chicos.

Llegada la noche los hermanos tardaron mucho en alistarse.
Jimin se puso su camisa más colorida —un estampado tan estridente que casi dolía verlo—, mientras que Taehyung optó por algo más discreto: jeans oscuros y una camisa beige de lino.

Llegaron caminando, siguiendo las luces y la música suave que flotaba en el aire nocturno.
La fiesta no era nada lujosa: mesas plegables llenas de comida casera, niños corriendo con globos, parejas bailando de manera torpe sobre el césped.

Era cálido, humano.

Y, extrañamente, Taehyung se sintió... cómodo.

Se separó pronto de su abuela y su hermano, vagando entre los puestos de comida.
Probó una limonada casera, observó a un grupo de adolescentes intentar tocar canciones conocidas con instrumentos desafinados y se rió por lo bajo.

Fue mientras estaba junto a una mesa de dulces que alguien chocó contra él, derramando un plato de galletas.

—¡Oh, Dios! ¡Lo siento! —dijo un chico de cabello lacio y labios carnosos .

Taehyung sonrió, inclinándose para ayudarlo.

—No pasa nada.

El chico rió, avergonzado.

—Me llamo Jin —se presentó—. Soy nuevo en el barrio.

—Taehyung —respondió él, sintiendo una extraña facilidad en su pecho.

Y, sorprendentemente, comenzaron a hablar.
De música, de libros, de lo aburrido que a veces podía ser mudarse a un lugar nuevo.
Jin era animado pero no invasivo, y Taehyung se encontró relajándose, incluso riendo de vez en cuando.

Le gustó eso.
Hacía mucho que no conectaba con alguien así, sin peso, sin pretensión.

Mientras tanto, en otro extremo de la fiesta, Jimin estaba siendo... bueno, Jimin.

Saltaba de un lado a otro, probando bocadillos, saludando a desconocidos, riendo con cualquiera que se le cruzara.
Hasta que, por accidente, chocó violentamente contra alguien mientras intentaba atrapar un globo que se escapaba.

Ambos cayeron al suelo enredados.

—¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! —se quejó Jimin, sobándose la cabeza.

—¿Podrías mirar por dónde vas? —gruñó la otra persona.

Cuando Jimin levantó la vista, se encontró cara a cara con unos ojos oscuros y conocidos.

—¡Tú eres...! —exclamó, boquiabierto.

Yoongi, vestido de manera discreta como siempre, lo miró con una mezcla de fastidio y resignación.

—¿Otra vez tú? —murmuró.

Jimin parpadeó varias veces, aún en el suelo.

—¿Me estás siguiendo? —bromeó, con una sonrisa tonta.

Yoongi bufó, levantándose y ofreciéndole una mano para ayudarlo a ponerse de pie.

—¿Por qué siempre terminas chocando conmigo? ¿Eres un imán para el desastre?

: ~~|•  DUMB MISTAKE •|~~ :Where stories live. Discover now