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Katerina

- bueno es alto, delgado y tiene los ojos azules...- la voz de mi amiga al otro lado de la llamada me entretiene mientras miro al techo de mi habitación oscura.- seguro que te cae bien...

- eso espe...- comienzo a decir en un tono desafiante bromeando hasta quedar interrumpida por los gritos de mi padre.

- ¡Katerina!.- su voz rasgada por el alcohol y el tabaco hacen que mire a mi teléfono viendo la cara de mi amiga asustada.- ¡¿me estás oyendo?!.

Sus pasos se acercan y mi amiga simplemente emite un "escríbeme luego por favor" en un tono preocupado. Asiento y cuelgo suspirando como siempre.

Mi padre es un alcohólico drogadicto que tras el abandono de mi madre se convirtió en un padre abusivo y manipulador psicológicamente.
Llevo desde los ocho años viviendo y viendo escenas deplorables frente a mis ojos así que una riña más con él no me iba a arruinar la vida más de lo que ya estaba.

- te dije que compraras tabaco, ¿por qué no lo has hecho?.- abre la puerta de un golpe dejándome verle con una botella de cerveza en su mano y unas pintas lamentables.

- voy ahora.- digo calmándolo y levantándome del colchón. Justo cuando voy a pasar por su lado me agarra del brazo.

- te he preguntado algo, responde.- dice con enojo pero en un tono ligero.- ¿por qué no lo compraste esta mañana?

- estaba estudiando.- miento temblorosa y tratando de alejarme de su agarre.

- estabas con Scott y su banda.- suelta mi biceps y sonríe irónico antes de darle un sorbo a su botella de cristal.- en fin, ¿qué me iba a esperar de tí sabiendo que tu madre era una loca?.

Me quedo observándole unos segundos para acabar saliendo de la habitación y de la casa.
Todos los días lo mismo, hoy al menos no me ha dicho nada de lo delgada que estoy o amenazado con echarme de casa.

- dos, por favor.- acoto al pararme junto al mostrador de la tienda. El señor asiente y se gira a por las cajas.

Tenía pensado ir a ver a Hardin esta tarde, le necesito.
Hardin Scott es mi novio desde hace dos años y la única persona que hace que mantenga la cordura. Si no fuera por lo enamorada que estoy de él, habríamos perdido a Kat Bernard hace años.

- gracias.- digo tras dejar el dinero y agarrar la bolsa.

Camino hacia mi casa para dejar los cigarros y no tener que seguir oyendo a mi padre gritar.
No tardo ni dos segundos en salir de nuevo para ir hacia casa del oji-verde.

- hey.- saluda Mike, uno de sus compañeros de piso. Sonrío.

- ¿está Hardin?.- pregunto algo confusa en porque no me deja pasar como lo hace habitualmente. Niega con la cabeza titubeando y oigo voces de varias personas detrás de él.

Le aparto y al dar un paso en la casa me corrompo.
El que pensaba que era mi novio estaba enrollándose con una chica en el sofá al igual que sus otros dos compañeros con sus respectivas novias.

- ¡Kat!.- dice al oír el golpe de su amigo al cerrar la puerta tras mi entrada y ver que estoy frente a él.
Tenía un dolor inmenso en el pecho que ni siquiera me dejaba pasar el aire por la garganta. La punzada no se iba y las lágrimas asomaban, llevaba tanto tiempo sin llorar gracias a él.

Estoy paralizada en medio del salón de su casa viendo como se pone la camiseta rápidamente y camina hacia mí tras darle una mirada a Mike.

- Kat...- comienza sacándome del trance en el que estaba para mirarle a los ojos y decidir girarme y salir del lugar tratando de no mirar atrás.- ¡Katerina!.

Las lágrimas recorren mi rostro mientras camino lo más rápido que puedo hacia mi casa.
Rogaba que fuera una especie de sueño o broma, él es lo único que me queda y si lo perdía probablemente me perdería a mi misma.

Oigo sus pasos detrás de mí así que acelero hasta que me agarra girándome hacia atrás.
Me suelto rápidamente.

- no me vuelvas a tocar en tu vida.- logro decir pasandome la mano por mi mejilla húmeda.

- vamos, Kat...no seas boba.- comienza
tratando de agarrarme las manos esta vez peeo me vuelvo a alejar.

- ¿boba?, ¡te acabo de pillar a punto de acostarte con otra chica que no soy yo, tu novia!.- recalco el tu novia para hacerle más consciente pero solo se pasa la mano por la nuca suspirando agobiado.- tu exnovia.

- ¿qué?, no. No puedes dejarme.- acota volviéndose a mí y con los ojos húmedos sin entender por qué. Él había causado todo esto.- me equivoqué vale, perdón.

- pues yo no pienso equivocarme. Se acabó.- respondo tratando de sonar firme mientras sobro mi nariz.

- soy lo único que tienes Kat, no puedes estar sin mí. ¡No puedes!.-oigo sus gritos detrás de mi al volver a caminar hacia mi casa.

Claro que no puedo, Hardin, ese es el problema.

Arcade; Vinnie HackerDonde viven las historias. Descúbrelo ahora