Capítulo 24

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Las dos chicas volvieron al instituto sin dirigirse la palabra. Ninguna quería hablar de lo que había pasado anteriormente en el reino de las Seelies. Llegaron al instituto e Izzy decidió que se encargaría ella de hacer los informes para Alec. Sky hacía cara de haber pasado uno de los momentos más difíciles de su vida.

La morena se puso a teclear palabras en uno de los ordenadores de la sala de control y, al cabo de un rato, notó como alguien observaba su trabajo. Dejó de escribir y giró la cabeza.

-Alec, ¿qué quieres?

-Quiero saber cómo ha ido.

Isabelle analizó rápidamente el rostro de preocupación de Alec. Él sabía que la cosa no había salido del todo bien.

-Yo no soy quien te lo tiene que explicar. Sky está en su habitación.

El moreno suspiró y dejó a su hermana pequeña trabajando mientras él se encaminaba hasta la habitación de la castaña. Se quedó mirando la puerta unos segundos antes de tocar y, cuando oyó la voz de Sky, la abrió con cuidado. Se encontró con la chica sentada en la punta de la cama con la cara blanca como el papel y los ojos rojos de haber llorado.

-Sky, ¿qué ha pasado?

Ella clavó sus ojos color avellana en los verdes de Alec y notó como un nudo se le formaba en la garganta. No esperaba ver a Alec hasta el día siguiente, cuando ya hubiera podido aceptar todo lo que había pasado.

El chico se sentó a su lado y le cogió la mano. Estaba fría como el hielo, pero su tacto seguía siendo igual de suave. Sky empezó a llorar otra vez, recordando todo lo que había pasado y Alec la abrazó.

-Ella es cruel...

Alec le empezó a hacer caricias en los cabellos con delicadeza para tranquilizarla y ella notó como su respiración iba a compás con el corazón de Alec. En poco rato se relajó del todo entre sus brazos.

Los ojos verdes de Alec la miraron de arriba abajo antes de secarle las lágrimas y ayudarla a estirarse encima de la cama. Le dio un beso a la mejilla y se levantó de la cama, pero la mano de Sky estaba enganchada a su camiseta. Los ojos de la chica imploraban que se quedara.

-Por favor... –musitó con un hilo de voz.

Él vio dolor en su mirada y no pudo resistir estirarse a su lado y abrazarla, protegerla de cualquier cosa que le pudiera volver a causar aquel mal que la hacía verse tan infeliz.

Sky se enganchó al cuerpo de Alec y, inhalando profundamente su olor corporal que tanto la calmaba, consiguió dormirse.

Gracias a tod@s l@s que os gusta la historia y me animáis a seguir, sois lo más :)

Próximamente se avecina tormenta hihihi

El submundo contigo (Alec Lightwood)¡Lee esta historia GRATIS!