Capítulo 34

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Sky se acabó de duchar a solas y, cuando salió de la ducha, no había rastro del chico de cabellos negros. Así que ella decidió vestirse con ropa cómoda y bajar a comer algo antes de quedarse dormida.

-Tenía ganas de hablar contigo –dijo una voz masculina detrás de ella.

La castaña se giró y se encontró con la sonrisa encantadora de Dorian. Le dirigió una dulce sonrisa y se esperó a que él se pusiera a su lado para dejarlo seguir hablando.

Él le cogió la mano con delicadeza, haciendo que a ella se le tensasen los músculos, y empezó a hablar:

-Me gustaría llevarte a cenar algún día.

Sky se separó de él, dejando asimismo ir su mano.

-Dorian, entre nosotros ya no hay nada. No querría que...

Él le rodeó la cintura con el brazo derecho y le susurró:

-Sólo como amigos, ya sabes, para recordar viejos tiempos.

El movimiento de Sky fue rápido y ágil para poder deshacerse del chico que estaba a su lado, pero casi la hace caer por las escaleras de madera que había cerca de su habitación. Dorian se la miraba con una sonrisa de satisfacción.

-Alec nunca te entenderá como lo hago yo.

-No, él me comprende mejor.

La chica le dirigió una mirada amenazante y, a continuación, bajó tan rápido como pudo las escaleras que la llevaban hasta la cocina. Allí sólo estaba Clary preparándose algo para comer antes de ir a la cama, como hacía cada noche.

-Sky, ¿estás bien? Haces mala cara.

La pelirroja se acercó a su amiga y le ofreció un vaso de agua. Se sentó a su lado y esperó a que la bruja intentara explicarse.

-No ha pasado nada. Casi me caigo por las escaleras, nada más.

Los ojos verdes de Clary examinaron de arriba abajo a su amiga. Soltó un gran suspiro y la abrazó, apoyándola a pesar de no saber qué le había pasado. No la presionaría para saberlo.
Se pasaron un rato las dos en la cocina hablando hasta que Clary optó por irse a la habitación a dormir. Por otro lado, a Sky se le había pasado el sueño y decidió ir hasta la sala de control para intentar resolver el misterio de aquel extraño personaje que asediaba la ciudad.

Se hizo una coleta a pesar de tener los cabellos mojados y se puso a teclear en el ordenador, a mirar noticias y a revisar vídeos de casos parecidos. Nada cuadraba con las pistas que tenían. Había algo que se les escapaba, pero no lo encontraba.

-Es tarde.

La silueta oscura de Alec se dibujó ante la mesa donde estaba sentada Sky. No sabía cuántas horas llevaba allí mirando la pantalla sin encontrar ningún rastro de nada.

-Lo sé, pero no podía dormir.

Alec se acercó hasta su lado y le cogió tiernamente las dos manos que tenía encima del teclado del ordenador. Sky se levantó de la silla y, sin pensarlo dos veces, se abrazó al torso de Alec, inhalando tanto como pudo el olor del chico. Quería pensar sólo en él. No entendía qué le había pasado a Dorian para que la tratara de aquella manera.

-Quiero hacer las cosas bien, Sky –soltó Alec, de repente.

Ella lo soltó, confundida.

-Tengo una sorpresa para ti. Mañana por la noche. La nuestra... ¿primera cita?

Se juntaron en un gran abrazo que lo significaba todo y se quedaron allí en medio de la sala de control, a oscuras, en silencio, abrazados. No necesitaban nada más.

Queridos lectores, 

Os dejo otro capítulo, aunque sé que no es muy bueno.

¡Nos vemos!

El submundo contigo (Alec Lightwood)¡Lee esta historia GRATIS!