Capítulo 3

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Sky se estiró barriga arriba en la cama, mirando al techo. Ninguna de sus pertenencias había llegado, así que no se había cambiado de ropa. Pensaba en el día del entierro del gran mago de Brooklyn y en cómo vio los ojos verdes de Alec clavarse en ella.

Era un día oscuro, de estos en los cuales no quieres salir de casa para nada. Era día de luto. Sky iba toda vestida de blanco, no como normalmente. Su vestido largo hacía conjunto con los zapatos.

De lejos visualizó en aquel cementerio especial a todo de brujos y personas del submundo, pero también pudo ver alguien con runas de shadowhunter. Ella decidió no acercarse. No quería explicar la historia de su relación con Magnus.

Activó sus runas sensoriales para escuchar lo que decían los allí presentes sobre el difunto y lloró. Lloró mucho aquel día.

Cuando todo el mundo se había ido, decidió acercarse a la magnífica tumba, toda engalanada, exactamente como Magnus mismo. Se arrodilló allí al lado y empezó a hablar con la tumba, como si siguiera vivo, como si estuviera a su lado.

Allí se pasó horas, hasta que sintió una voz detrás de ella. Era una voz de chico, estaba segura, y tenía un tono roto, como si también hubiera estado llorando mucho rato. El chico estaba a unos cuántos metros de distancia y ya era negra noche, así que ella se levantó rápidamente y sólo tuvo tiempo de girarse y ver aquella figura alta acercarse.

Sky consiguió distinguir el color de los ojos del chico: eran verdes. Pero cuando vio que él no dejaba de avanzar y de gritar algo, empezó a correr, perdiéndose en la distancia.

Ahora ella sabía que aquellos ojos verdes la habían reconocido y le tenían rencor. ¿Por qué el Alec le tenía tanto odio? Ella sólo había visitado la tumba de su amigo...

Debían de ser las dos de la madrugada y Sky seguía exactamente en la misma posición, no había movido ni un músculo, sólo respiraba y pensaba en cómo había llegado hasta allí y todo lo que había perdido por el camino. Ahora sólo le quedaban sus padres y ellos estaban escondidos quién sabe dónde...

Decidió quedarse como estaba y seguir respirando. Quería que todo cambiara. Quería poder volver a ser ella otra vez.

El submundo contigo (Alec Lightwood)¡Lee esta historia GRATIS!