Capítulo 14

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Hola lector@es,

¿Qué creéis que pasará próximamente? ¿Alguna teoria? :)

Cuando Sky se despertó Alec ya no estaba a su lado, pero ya era normal. Él ses iba hacia el instituto al despertarse para no levantar sospechas y, más tarde, alguno de los otros pasaba a verla y hacerle un poco de compañía.

Aquella mañana pero, nadie vino a visitarla, así que decidió seguir arreglando el apartamento de Magnus, pero aquella vez haría uso de su magia. Ahora que todo el mundo sabía que era bruja y a nadie se le hacía raro era momento para despertar los poderes que tenía dormidos. A ella no le emocionaba saber hacer magia, pero sabía que si estaba en peligro la podría salvar y por eso necesitaba tenerla despierta y constante.

Sus cabellos rojos la acompañaron durante la mañana mientras se movía arriba y abajo haciendo hechizos y arreglando los desperfectos que había por allá. Consiguió dejar el apartamento como nuevo. Sabía que Magnus hubiera estado orgulloso de ella y su magia.

-Te quedan guais los cabellos, brujita.

Sky se asustó al oír la voz de Jace detrás suyo y notó como sus sentidos se ponían en guardia.

-Calma, que sólo soy yo.

El rubio se acomodó en uno de los sofás y se despeinó el pelo. Ella notó como los cabellos se le volvían de su color natural y se sentó en la butaca donde normalmente dormía Alec.

-¿Te has vuelto a discutir con la Clary? Pensaba que lo habíais arreglado...

Él resopló y se cruzó de brazos mirando mal a Sky, quien hacía una sonrisa radiante.

-Sí, ella es muy... buf no lo sé. Para ella todo son problemas y no sé como arreglarlos.

-Es muy sencillo, sólo tienes que demostrarle que estarás siempre allí para ella.

Jace la miraba sin haber entendido nada de lo que ella le había dicho. "Hombres...", pensó Sky, recolocándose en la silla.

-Ella te quiere a ti, ahora te toca demostrarle que tú también la quieres.

Y, finalmente, Jace se pasó todo el día con Sky para entender qué tenía que hacer para que Clary dejara de tener las dudas que según Sky tenía y cómo podía demostrarle que él quería pasar tiempo con ella.

Aquel fue uno de los días más largos de la vida de Sky. Enseñar a un chico como comportarse con una chica es de las cosas más difíciles que uno puede hacer y decidió no volver a hacerlo nunca más, los chicos tenían que aprender las cosas a base de meterse de loros al suelo y probar la mierda. Pero ella era demasiado buena cómo para decirle aquello a su amigo, así que sólo lo aconsejó sobre el tema, dejando que él mismo hiciera los pasos que creyera necesarios.

Aquella noche Alec no apareció por el apartamento.

Alec tenía otras cosas en mente aquella noche. Miró por las estanterías llenas de libros que inundaban el instituto y no encontró ningún libro que hablara sobre la estúpida piedra que llevaba en la mano. Sólo sabía de una persona que lo pudiera ayudar.

-Iz, necesito un favor.

-Di, Alec –le respondió ella mientras se seguía peinando ante el gran espejo de su habitación.

-Quiero que mires si esta piedra va bien.

Izzy se giró y le dirigió una mirada de no creerse nada a su hermano.

-¿Puedes ser más específico, por favor?

Él cogió aire y se sentó a la punta de la cama. Se sacó el brazalete y se lo dio.

-Tú sólo mira si funciona bien.

El submundo contigo (Alec Lightwood)¡Lee esta historia GRATIS!