Capítulo 5

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Hoy os traigo un capítulo especial (ya que suelo colgar solo los domingos :) ). ¡Disfrutadlo!

Anduvo todo el día detrás Alec, como si fuera su sombra. Veía como trataba a los demás y como dirigía lo que estaba a su alcance. Era un líder nato, pero tenía algo dentro que no lo dejaba ser cómo él de verdad era.

-¿Puedes dejar de seguirme como un perro? –le preguntó a media tarde, cuando ya empezaba a estar harto de la chica.

-Poder podría... pero no quiero. Es interesante.

Alec le dirigió una mala mirada y siguió haciendo su trabajo sin hacerle caso a Sky, que seguía a su lado, mirándolo. No se podía concentrar. Tener a una persona mirándolo todo el rato lo ponía nervioso y lo sacaba de sus casillas.

-Ve con Izzy, quizás aprendes algo.

Ella arrufó las cejas y marchó a buscar la hermana de Alec, a quién encontró en la sala de entrenamiento dando golpes a un saco de boxeo que acabaría bastante mal si ella seguía dando aquellos golpes.

-Iz...

-Sky! –exclamó ella, dejando el saco para abrazarla-. Has durado más de lo que me pensaba con Alec. Seguro que te ha echado... tan típico de él...

Sky se sentó en el suelo y se puso a jugar con su estela. Desde pequeña la había tranquilizado hacerlo, y más cuando estaba sola.

-No es culpa tuya. Desde que en Magnus nos dejó que no es el mismo...

Izzy dejó el saco de boxeo aparte y se sentó junto a su nueva amiga. Tenía el presentimiento de que tenía algo genial para sus adentros desde que la conoció, pero no sabía muy bien qué era.

-Hagamos una cosa. Entrenamos un rato, yo te dejo ropa.

Sky subió la vista hasta la morena y asintió a modo de respuesta. En menos de un cuarto de hora ya estaban las dos en el mismo lugar con ropa para entrenar.

-Veo que no tienes prejuicios con tu cuerpo... –comentó Sky mirando los cortos pantalones que Izzy había sacado de su armario y la camiseta por encima del ombligo.

-No se hay que tenerlos.

Y así, sin darse cuenta, empezaron a dar golpes con las barras de madera. Golpe de derecha, de izquierda... y reían y hablaban mientras los golpes resonaban por toda la sala. La coleta de Sky se movía sin cesar y los cabellos sueltos de Izzy no se quedaban cortos. Se pasaron así un largo rato hasta que Sky notaba como el cansancio la invadía, era momento de acabar. Pasó por encima de Izzy con un salto que la otra no se esperaba y le dio un golpe en los tobillos para hacerla caer al suelo.

-Impresionante –comentó una voz detrás suyo.

Sky rió y se giró para encontrarse a Jace apoyado en una de las columnas de la sala, mirándolas. El rubio se pasó la mano por los cabellos y anduvo hasta donde estaban las otras dos para ayudar a Izzy a levantarse.

-Es entretenido entrenar con ella, Jace. No te esperas por donde te saldrá –dijo Izzy, riendo-. Ha durado toda la mañana. Te debo de diez dólares.

Jace sonrió a la morena y recogió las barras del suelo para depositarlas a sus respectivas estanterías.

-Parabatai... –murmuró Sky inconscientemente después de haberse fijado en la runa del chico.

-Sí, con Alec –respondió Jace con una sonrisa de oreja a oreja-. Y, sinceramente, he estado muy inquieto esta mañana. Lo debes de haber sacado de quicio.

Los colores subieron hasta las mejillas de Sky y el rubio empezó a reír a pleno pulmón mientras que Izzy le dirigía una mala mirada.

-Ni caso. Es idiota.

El submundo contigo (Alec Lightwood)¡Lee esta historia GRATIS!