Capítulo 8

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Clary no pudo resistir las lágrimas y tuvo que correr hasta el lavabo para quitárselas. Izzy, en cambio, parecía haberse quedado en estado de shock mirando los ojos avellana de Sky. Parecía que buscara algo más.

-Eres brutal –pronunció finalmente.

Sky la abrazó y rió. Después de mucho tiempo, rió de verdad con una persona que quería de verdad. Sentía cómo si el aire que le entraba a los pulmones fuera mucho más puro.


Al día siguiente se encontraron todos en la sala de control para acabar de completar el puzzle de aquellos asesinatos múltiples. Todo apuntaba a que un gran mago malvado estaba utilizando a los mundanos a su servicio. A cada uno de ellos le faltaba algún elemento: el primer chico no tenía uñas, a la chica le habían arrancado todos los pelos de las cejas y el hombre grande no tenía ni un diente.

-Alec, por favor, déjanos a hablar con Elfrie, ella sabrá quién debe de ser...

-Jace, bastante. No se hará.

-Se tiene que hacer. ¡Está muriendo gente! –exclamó Sky, indignada.

Alec la asesinó con la mirada y se acercó hasta quedar a centímetros de ella. La miró con desprecio y arrufó todavía más las cejas.

-Tú no sabes nada, así que no te metas.

-Tú tampoco sabes nada, así que ¡déjame meterme!

Él se separó de ella y fue de la sala de control a grandes pasos.

-Vamos pues –dijo Clary.

Casa de Elfrie era un lugar pequeño y bastante asqueroso, pero parecía que en el pasado había sido un lugar acogedor. Las cortinas dejaban ver el exterior con facilidad y en las mesas de madera había todo de libros, plumas y pergaminos que nunca se habían acabado de usar.

-Uno de los míos está entre nosotros –dijo cuándo los vio entrar.

-Creo que se equivoca –le contestó Jace, poniendo mala cara a la bruja, quien se acercó a una velocidad vertiginosa.

-Yo no me equivoco nunca, jovencito.

Los tres shadowhunters se sentaron ante la bruja mientras Sky empezaba a revisar los papeles que había esparcidos por la casa. Encontró fotografías de tiempos inmemoriables y cartas de amor dirigidas a la bruja que estaba hablando con sus amigos. Daba miedo, pero era una mujer preciosa. Tenía los ojos grandes y azules como el hielo, los cabellos largos y grises como un día de lluvia y toda ella era larga y delgada. Traía un largo vestido de seda de un color rosa pálido con el cual se la veía todavía más blanca del que realmente era.

-Muchas gracias y perdone las molestias –acabó diciendo Jace.

Los cuatro salieron de aquella antigua casa sin volver a mirar a la bruja. Sky estaba segura de que su marca de bruja eran las manos. No se había sacado los guantes en ningún momento.

Al volver al instituto Izzy desapareció dentro del despacho del director. Seguro que Alec no debía de estar de muy buen humor.

-No entiendo porque nos ha dicho que había magia entre nosotros –admitió Clary mientras iba con Sky hacia la habitación-. Sé que los magos están locos, pero parecía que lo dijera muy convencida...

Sky movió los hombros en señal de tampoco entender nada y se despidió de la pelirroja entrando a su habitación. Justo cuando se había estirado a la cama tocaron a la puerta.

Maryse Lightwood entró con la misma elegancia con la que lo había visto aquel primer día en la sala de control.

-Señorita Moon, ¿se llevó bien con usted mi hijo?

La chica asintió y le dirigió una sonrisa de gratitud.

-Ahora que ya está instalada me gustaría preguntarle sobre el caso Galway.

Notó como todo el cuerpo se le tensaba y apretaba los dientes. Pensaba que había quedado atrás y que no volvería a escuchar hablar más.

-No sufra, aquí está segura. Pero quiero que sepa que siguen investigando...


Para compensar mi descuido del domingo, quiero pedir disculpas con un capítulo :)

Espero que os haya gustado!

El submundo contigo (Alec Lightwood)¡Lee esta historia GRATIS!