Encuentro bajo la lluvia

1K 60 2
                                        

Corría todo lo que le permitían sus largas piernas, travesando las calles a toda velocidad en aquella mañana gris. Tuvo que pararse irremediablemente en un cruce muy transitado, pero sin abandonar el trote nervioso, haciendo que la gente lo mirará extrañada, pero en ese momento le importaba poco lo que pensarán esas personas, sólo tenía una cosa en la cabeza: llegaba tarde.

Repentinamente, el aire reverberó con varios truenos, pasando a caer grandes goterones. Sus ojos azules se alzaron, viendo las nubes oscuras que cruzaban el cielo. ¿Qué había hecho tan horrible para ganarse tal castigo? Suspiró en cuanto el agua empezó a caer como una gruesa manta, no quedándole otra que refugiarse en un portal.

Sacó el móvil, marcando. Rápidamente le contestaron al otro lado de la línea.

-Ja, lo sé... Estoy de camino. Nein, nein, tranquilo, estoy bien... Sólo que ayer me tuvieron trabajando hasta bien tarde y, no sé porque, no oí la alarma. Ja... supongo que tienes ra... ¡¿Quieres hacer el favor de decirle a América que deje de gritar?!-ordenó, para suspirar a continuación.- Claro... entiendo. ¿Italien? Nein, me despertó Preußen... Se extrañó que no estuviera levantado...-contestó, recordando con mala cara que su hermano lo había sacado "literalmente" de la cama.-Tranquilo, estoy en un portal... Me tocará esperar que escampe...-comentó, pero su voz se apagó contemplando el exterior, extrañado, entrecerrando los ojos. Alguien de pequeña estatura caminaba tambaleándose bajo la lluvia.-¿Eh? Ja, sigo aquí, Japón. Es que acabo de ver algo que... Scheiß!-clamó al ver que aquella pequeña figura se desplomaba al otro lado de la acera, demasiado cerca del arcén.-Japón, te dejo. Me surgió algo. Intenta calmarlos como sea...-

Sin decir nada más, Alemania colgó y  salió bajo la lluvia, importándole poco mojarse en ese momento. Cruzó la calle a toda prisa, arrodillándose junto a aquella persona. Estaba totalmente empapada, las ropas pegadas a su pequeño y delgado cuerpo. Con sumo cuidado, la volteó, apoyándola contra su hombro. Se sorprendió al encontrarse a una muchacha, una simple adolescente. Temblaba y desprendía un enorme calor, con el rostro encendido y con la respiración muy forzada. Le puso la mano en la frente.

-Mein gott! Tiene mucha fiebre... Tendría que llevarla al hospital...-pero en ese momento se percató de algo, acariciándole la mejilla, viendo como en ese instante unos ojos grises se abrían, contemplándolo.-No eres humana...-murmuró, acariciando su rostro, apartando el pelo pegado de su frente.-

Los ojos de la muchacha se cerraron, cayendo su cabeza a un lado, perdiendo la consciencia. Alemania la miró sorprendido: si no era humana, no podía llevarla a un hospital, pero tampoco era una nación. ¿Que diablos era aquella chica? El sonido de su teléfono lo regresó a la realidad. Se lo sacó del bolsillo mirándolo con disgusto, descolgando.

-¿Qué sucede, Austria? Lo sé, lo sé... Nein, me vuelvo a casa... Ja, has oído bien. ¡Maldita sea! Surgió algo y no puede esperar...-dijo, cargando a la chica en brazos.- Que hagan lo que quieran, por mi que se maten... Tranquilo, Inglaterra no cumplirá sus amenazas, como si no supieras que siempre están igual, Francia y él... Y sino, dile a Suiza que ponga orden, verás que rápido callan ambos... Y una última cosa... ¿Puedes decirle a Japón y a China que pasen por casa? Sí, los dos, a poder ser. Necesito que vean algo...-
_________________________________________

-Está claro que es una representación, aru.-dijo China, sentado en el sofá del salón de la casa de Alemania.-Pero no se siente como nosotros, aru...-

-Entonces...-quiso saber Alemania.-

-Preguntémosle cuando despierte.-sugirió Prusia, apoyado en el marco de la puerta.-Es sencillo.-

En ese momento entró Japón en la sala, observando al albino por las palabras que había dicho, mirando luego a los presentes.

-Si fuera una nación, sabríamos de ella: está muy desarrollada.-comentó el japonés.-Tiene que ser alguna otra cosa... Pero creo, Prussia-san, que por más que le preguntemos, no contestará.-

-¿Por qué dices eso?-quiso saber intrigado el albino, entornando los párpados con sospecha.-

-No tiene voz... No puede hablar...-respondió el japonés con gran aplomo, sentándose junto a China. Todos lo miraron con curiosidad.- Mientras la cambiaba y secaba, ha despertado... Le hice varias preguntas, pero me miró con lástima, movió sus labios, pero ningún sonido salió de ellos, sólo silencio.-explicó.-

-¡Aiya! ¡Qué representación tan extraña, aru! Nunca antes se dio un caso así, aru.-

-Yo tampoco recuerdo nada similar.-comentó Prusia, apoyándose en el respaldo del sofá en el que se encontraba su hermano.- De todas maneras, podríamos preguntarle a Austria y Francia si les suena algo así...-

-Está bien... Pero si vosotros, siendo de las naciones más antiguas, no sabéis nada, ¿qué podemos esperar?-quiso saber Alemania, clavando sus ojos en China y Japón.-

-Tendremos que tener paciencia...-señaló el japonés.-

-Estoy con él, aru. Es un misterio, vamos a desentrañarlo, aru...-

Alemania miró a su hermano, quien tenía la cabeza apoyada en el respaldo del sofá. Los ojos de ambos se encontraron, por la cual cosa el mayor se enderezó, encogiéndose de hombros. Sin añadir nada, salió de allí, alzando una mano en señal de despedida. El rubio lo vio salir, suspirando. Estaba casi convencido que Prusia pudiera saber algo o llevar alguna de cabeza... Pero, ¿qué?
_________________________________________

Hola a todo el mundo!!! Espero que pueda ir turnando Hetaoni y esta historia... Espero que os guste... Nos vemos!!

Las Dos Caras De La MonedaStories to obsess over. Discover now