Parte 49

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Tres meses después del concierto


—Tenía cero esperanzas. Hasta que apareció corriendo detrás de mí. Me dijo que lo sentía. Nos liamos —sonrió embobada—, fuimos a su casa. No voy a describir lo que hicimos porque no es elegante, pero sabe hacer cosas de las que nunca había oído hablar. Increíble. Pasamos la siguiente semana sin salir de la cama.

Cuando terminó su relato, Camino se mordió los labios y esperó las reacciones de sus amigas. Era sábado por la noche y estaban casi todas reunidas por primera vez después de semanas. En la calle de El Ariel, sentadas frente al portal de siempre, bebiendo latas de cerveza, comiendo pipas y poniéndose al día sobre cómo habían pasado el verano.

—Ahórrate los detalles —gruñó Lara—. Llevo todo el verano a dos velas. Nada de hablar de comida delante del hambriento, ¿vale?

Camino apretó la boca y asintió sonriendo.

—Eso incluye esa sonrisa de viciosa —le advirtió Lara.

—Bueno, ¿y qué pasó después? —Bea comía pipas e iba echando las cáscaras en una improvisada bolsa de papel.

—Pues... después de interminables días y deliciosas noches de algo que ella describió como "el mejor sexo de su vida" —Camino hizo burla a Lara—, empezamos a hablar.

—Eso no ha sonado bien. —Cecilia negó con la cabeza.

—No tenemos nada en común —suspiró Camino—. Nada. Conforme pasaban los días me iba cayendo peor. Es una clasista y una estirada. Así que...

—Entonces, ¿nada? —Bea se metió otra pipa en la boca.

—No. Tampoco me motivan las relaciones a distancia. —Camino negó con la cabeza—. Oye, ¿Eli no viene?

—Está con su novio, pasando de nuestro culo —gruñó Lara.

—Si no le hablaras como le hablas, él se animaría a venir más con nosotras y veríamos más a Eli —dijo Cecilia.

—Raquel tiene novio y está aquí. —Lara se encogió de hombros.

—Me voy en un rato —dijo Raquel—, cuando salga Salva de currar. Hoy hacemos tres meses.

—¿Ya hace tres meses del concierto? —preguntó Bea.

—No puedes contar esa noche como "empezar a salir". Be y tú ibais tajadísimas. Al día siguiente no te acordabas ni de su nombre. —Camino colocó los brazos en jarra.

—Pero él sí del mío. —Raquel le sacó la lengua.

—En fin... —suspiró Camino poniendo los ojos en blanco—. Raquel sigue con su melenudo, Lara ya sabemos que nada, Be nada serio... ¿Ceci?

—Ceci sigue guardando celibato —dijo Lara.

—"Cecibato" —bromeó Cecilia.

—No me hace gracia. —Lara agitó los hombros como si hubiese sentido un escalofrío—. No bromees con eso, da mal karma. Todo el mundo se está echando pareja y yo llevo casi cuatro meses de sequía total. Todos están pillados, hasta el más tonto. Todos. Hasta el puerta del Estramonio tiene novia.

—¿En serio? —Raquel exclamó sorprendida.

—Sí. También el hermano de Nuria, el ex de Sonia, el amigo ese de Fran, Fran, el machistoso...

—¿Hugo? —interrumpió Camino incrédula.

—Sí —dijo Lara—. Pasa de las tías por la noche, se ha quitado de Tinder. Vamos, que sale con alguien. Y yo a dos velas.

Si me dices que noDonde viven las historias. Descúbrelo ahora