Josecarlos017789
Nuestro mundo oculta misterios en cada sombra. Quizás es mejor así para los humanos, vivir en la ignorancia, creyendo que la realidad termina donde alcanzan sus ojos. Pero los seres mágicos son reales. Caminan entre nosotros, ocultos a plena vista, en una danza frágil por mantener la armonía.
Las encargadas de sostener este equilibrio, de evitar que el caos devore la paz humana, son las brujas.
Toda bruja nace con magia innata, un torrente de poder crudo que requiere un cauce. Ese cauce es la varita. No es solo una herramienta; es un catalizador. El núcleo de una varita no solo canaliza, sino que otorga una segunda afinidad, creando combinaciones tan maravillosas como peligrosas.
Pero hubo una excepción. La más grande de todas. Victoria.
Una bruja con una afinidad natural al Vacío, empuñando una varita de madera de roble con un núcleo de hueso de Dragón del Apocalipsis. Una combinación letal. Victoria, a quien llamaron "La Hereje", despreció su deber. Se negó a velar por los humanos, a quienes veía como ganado, sintiéndose la diosa de un nuevo mundo.
Hace diecisiete años, la guerra estalló. Fue una batalla feroz que casi desgarra el velo de la realidad. Para detenerla, fue necesario un sacrificio impensable. Una heroína logró sellar a Victoria dentro de un espejo, utilizando dos Artefactos Malditos y su propia alma como cadena irrompible.
Han pasado diecisiete años desde esa calamidad.
Hoy, Alma, la hija de aquella hechicera que dio su vida por el mundo, tiene 19 años. Pero ella no busca gloria, ni paz. Camina con un peso en el pecho y una varita en la mano que no le pertenece. Su meta es clara, aunque el precio sea terrible: encontrar los Artefactos Malditos para realizar un intercambio.
Su alma por la de su madre.
Para darle, al fin, el descanso eterno.