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-Cory.-susurró ella al entrar en la habitación seguida de Zayn.- No lo hagas.
-¿Por qué no? ¿Por qué vos podes abandonar y yo no?-preguntó él cruzado de brazos.
-No abandoné. Yo no abandoné.
-¿Por eso tuvieron que alimentarte por suero?
-Cené anoche y comí hoy.-dijo ella entre lágrimas.- Por favor, no lo hagas.
-Es que estoy tan cansado.-dijo él tomándole las manos.
-Yo también estoy cansada de esto.-murmuró ella.- También estoy cansada de saber que en cualquier minuto puedo perderte para siempre. Llevo demasiado intentando despertarme de esta pesadilla pero no puedo y vos seguís acá. Siempre me duermo con el terror de no escuchar el teléfono cuando vos me necesites. Yo tampoco quiero seguir pero no estoy dispuesta a perderte.
-Está bien.-dijo él secándose las lágrimas y sentándola en sus piernas.- Voy a hacerlo. Vamos a salir de todo esto, juntos. ¿Si?-ella asintió ocultándose en su pecho.- Prometeme que tampoco vas a renunciar.
-Lo prometo.-susurró ella.- Te lo prometo. Vamos a estar bien.
-¿Vos vas a cuidarmela mientras yo estoy acá? -le preguntó a Zayn.
-Claro.-dijo él mirando con ternura a la chica.- Yo la cuido.
-Está bien. Entonces... Creo que es hora de la quimioterapia.-dijo él besando la frente de su hermanita.- Adiós, preciosa.
-Nos vemos cuando quieras.-susurró ella besándole la mejilla y bajando de sus piernas.
-Cuidala mucho.-le dijo a Zayn.- Mirá que estoy confiándote al amor de mi vida.
Ambos rieron y chocaron sus manos antes de que el moreno abrazara a la chica con fuerza para luego acariciarle las mejillas con suavidad.
-¿Estás bien?
-Ahora te toca hacer de niñera. -dijo ella con una pequeña sonrisita.
-Bueno, al menos soy niñero tuyo. Mas te vale no hacerme enojar.-Ella soltó una risa suave y él le besó la frente.- Vamos. Te llevo a lo de Harry.
En el auto, el celular de ella comenzó a sonar y se apresuró a atender.
-¿Hola?
-Jamie, ¿está todo bien?-preguntó Harry.
-Si. Estamos yendo a tu casa.
-Está bien. Te espero. Necesito que me ayudes con los caballos.
-Está bien.-dijo ella.
Zayn la miró y ella volvió a guardar su teléfono. Se dejó caer en el asiento y lo miró un largo rato mientras él cantaba las canciones que sonaban en la radio.
-¿Me vas a escuchar cantar? Yo quiero que cantes conmigo.-dijo él.
-No conozco esta canción. -rió ella.
Él la cambió y la miró de reojo, ella se cruzó de brazos y rió.
-Yo no canto, Zayn. Vamos, tengo que trabajar.
-Ocho meses.-dijo él acariciándole la mejilla y deteniéndose frete a la casa de Harry.- Llamame si algo pasa.
-No tiene crédito. -rió ella.- Solo lo tengo para recibir llamadas.
-Adivino, la plata para tu teléfono también está separada para los tratamientos de Cory.-ella lo miró tímidamente y él le besó la cabeza antes de dejarla bajar.
-Gracias por todo.-dijo ella y le besó la mejilla.- Te quiero.

Harry la esperaba en el establo. Cuando creía que ella no llegaría y comenzó a enfurecerse, la vio apresurarse hacia allí. Subió al caballo y pasó por su lado.
-Odio que me hagan esperar.-dijo mirándola mal.- Ya es tarde. Andá a hacer tu trabajo.
Ella se metió en el establo y suspiró mientras empezaba a hacer su trabajo. Esa noche él no la llamó a cenar pero pasó por su habitación antes de acostarse. La encontró dormida en el piso con una carta entre sus manos. La recostó en la cama y la cubrió con las sábanas. Ahora sabía de que le hablaba Liam, era inquietante su bajo peso, la sensación de que si la presionas con fuerza entre tus brazos puede romperse.
Tomó la carta y se sentó junto a la cama sin poder resistirse.

Jamie:

Princesa, no es fácil decir lo que hay que decir. Pedí permiso para ser yo quien te lo diga y no alguien mas. Primero que nada quiero que sepas que nadie pudo evitarlo. Uno hace lo que puede pero acá parece que todos vamos solos, cada uno debe salvarse a su mismo.
Tu papá no va a volver a casa, linda. Sé que esto no es lo mío. Sé que puedo no ser el mas delicado ni el mejor dando noticias así pero prefiero que te enteres por mi. Él está enterrado y su tumba está marcada con su nombre y su apellido.
Tu papá te amaba, Jamie. A vos y a Cory. Él me pidió que no dejara que llegaran a la puerta de tu casa y les dijeran que él no va a volver.
Lo lamento mucho princesa. Quiero que vayas al orfanato y que pidas ayuda. No cometas locuras. Tenes trece años y necesitas que alguien te ayude. No vas a poder sola.
Te quiero, chiquita. A vos y a tu hermano. No se rindan, ustedes tienen que salir adelante, juntos. Yo tampoco voy a hacerlo. Voy a salir con vida de esta guerra y voy a ocupar el lugar de Jim. Voy a cuidarlos. Voy a cuidarte Jamie. Voy a volver a casa y voy a cuidarte.

Nos vemos cuando el
momento de volver
a casa llegue.
Dalton.

Harry dobló la carta con cuidado y la dejó sobre el pequeño mueble. Acarició el cabello de ella quitándoselo del rostro y le besó la frente con cuidado.
-¿Por qué guardas tantos secretos, Jamie?
Salió de la habitación en silencio y se tiró en su cama, mirando el techo. Si había comprendido bien la carta, Jamie y su hermano no habían perdido solo a su padre, sino que también, en algún momento de su historia, perdieron a su madre. Lo que no comprendía era por qué le decía que no cometiera locuras, que pidiera ayuda. ¿Qué mas ocultaba la pequeña Jamie Maddox?

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