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Entró en la casa con Liam.
-Jamie. -dijo Harry pero Liam no le permitió acercarse.- Entiendo. Él está en su cuarto.
Ella pasó y se sentó frente a su tío.
-Andate.-dijo él.- Andá con tu nueva familia y déjame.
-Tío...
-¡Andate!-gritó.
Harry entró en la habitación con rapidez y la tomó del brazo.
-No le grites. Es tu problema si no estas de humor. Jamie no te hizo nada. Vino a verte y bien podría no volver nunca.
-Ella ya me abandonó.
-No. Eso no es verdad. Sabías que ella quería ir con su familia.
La sacó del cuarto y Liam se posicionó junto a ella.
-No es contra vos. Hoy está agresivo. Me gustaría... Preferiría que llames antes de venir. No voy a dejar que te lastime con sus humores.
-Eso sería mejor.-dijo Liam.- Vamos a llamar. Ahora tenemos que irnos.
Jamie lo miró y musitó un gracias antes de subir al auto de su hermano.
-¿Estás bien?-preguntó Liam. Jamie lo miró y asintió con suavidad antes de que él arrancara.- Te amo mucho, ¿lo sabes?
-Yo te amo todavía más. -musitó.
-Tu tío te ama.
-Lo abandoné.
-No, Jamie. No lo abandonaste.
-Si lo hice. Yo tenía que estar con él, cuidarlo en todo momento, tenía que hacer que recupere los cuatro años perdidos.
-¿Y después qué? Porque no entiendo dónde venís vos en todo este rollo de cuidar a los demás. No sé donde está Jamie. ¿Cuándo haces las cosas que vos queres?
Ella miró por la ventana. Jamás había visto o imaginado a Liam tan enojado.
-¿Queres volver con él? ¿Eso es lo que queres?-detuvo el auto.- Andá entonces. Bajá del auto ahora y andá con él.
Ella bajó y lo vio marcharse. Se sentó en esa misma vereda y no se movió de allí ni siquiera cuando la lluvia comenzó a caer.
Liam, más tranquilo y arrepentido por su comportamiento, se detuvo frente a la casa de la familia Styles.
-¿Está Jamie?-preguntó pero Marie negó.- ¿Cómo que...?
Regresó al auto corriendo y encendió el motor. La encontró en el mismo lugar en que la había dejado, sentaba en la vereda, empapada y abrazando sus rodillas.
-Ay, Jamie.-dijo, tomándola en brazos.- Jamie, perdón. No quería que... Estás ardiendo.
La subió al auto y encendió la calefacción. Pudo ver sus labios temblar suavemente con un tono morado. Le tomó la mano y la besó repetidas veces al tiempo que se preguntaba cómo había podido ser tan estúpido.
Al entrar en la casa, Karen se detuvo de golpe.
-Dios, ¿qué pasó?
-Yo... No se fue a ver a Dalton, se quedó ahí. -suspiró Liam.
-Sos un inconsciente.-lo regañó Geoff tomándola en brazos.- Ya, chiquita. Hay que preparar un baño de agua caliente. Está ardiendo.
-Yo no sabía...
-Después vamos a hablar.-dijo Karen.- Ahora tenemos que bajarle la fiebre a tu hermana.
Liam la miró unos segundos. Su hermana. Claro que lo era. Jamie era su hermana y él la había tratado de un modo que nadie debería tratar a su hermana.
Media hora más tarde, entró en la habitación. Geoff y Karen estaban con ella. Jamie lo miró y se hizo a un lado, dejándole lugar en la cama.
Liam se acostó a su lado y la rodeó con sus brazos. La fiebre comenzaba a bajar.
-Te amo, Liam.
-Y yo te amo a vos, Jamie.-dijo y le sonrió, apartándole el pelo de la cara.- Mucho, mucho, mucho.
Jamie le sonrió y, acto seguido, ocultó su rostro en el pecho de él.
-Llamó Niall hace un rato.-dijo Geoff.- Va a traer un libro que Jamie se olvidó.
-Está bien.-dijo Liam y ella frunció el ceño.
-Literatura. -dijo suspirando y su hermano rió.- Me parecía que me olvidaba algo.
Ambos se quedaron hablando un rato hasta que su teléfono empezó a sonar.
Niall llegó a tiempo de ver como ellos subían al auto con rapidez y se marchaban junto a Karen y Geoff. Se extrañó y decidió seguirlos.
El corazón le latía con fuerza, conocía ese camino, conocía el motivo de su rapidez, conocía lo que pasaría.
La familia Payne se detuvo frente al hospital y Jamie salió corriendo con el rostro bañado en lágrimas. El rubio supo que nada andaba bien. Algo le había pasado a Cory, algo grave.

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