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Los días pasaban y ella evitaba a los amigos de Harry. No se la veía en la cafetería ni en ningún otro lugar. Parecía invisible.
Dobló en un pasillo y una mano tomó su brazo, metiéndola en un salón vacío. La mirada de Zayn se clavó en ella con rapidez.
-¿Por qué me evitas? Harry te obligó a que lo hagas, ¿no es así? -ella bajó la vista.- Jamie, no podes dejar que haga esto. Él no es tu dueño.
-No quiero que me despida.-murmuró ella y se llevó las manos al rostro. Zayn la rodeó con sus brazos y ella sollozó en su pecho sin poder evitarlo.- Cory empeoró. Hace una semana que está internado. Él empeora, Zayn.
Ella quería salvar a su hermano y Zayn sabía que se culpaba por completo por lo que le pasaba. No quería eso, no era culpa de ella. Con la chica llorando entre sus brazos, sintió que se deshacía. No la dejaría, y no importaba lo que dijera Harry, él no la dejaría. Encontraría el modo.
-Jamie,-susurró contra su cabello. Ella se apartó y se secó las lágrimas rápidamente.-esto no es tu culpa. ¿Entendes eso? No es tu culpa.
-Yo no hice lo suficiente...
-¿No hiciste lo suficiente? Harry te humilla, te golpea, te grita y vos seguís ahí, por tu hermano.
Harry los escuchaba al otro lado de la puerta sin comprender nada. ¿De qué hablaban?
-Faltan ocho meses y medio.-susurró ella.- Papá dijo que iba a volver en ocho meses y medio. Él va a ayudarnos. Cory va a estar bien. Papá va a hacer que él este bien.
Zayn la abrazó con fuerza y le besó la frente. Ojalá Jamie supiera que ella era la única a quien él había buscado, había abrazado. Ojalá ella supiera que él solo era así con ella y no quería serlo con nadie más.
-No voy a dejarte sola con esto, y si Harry es un problema... Voy a hablar con mi papá, puede que necesitemos una empleada. -ella hizo una mueca pero él negó.- Nada de protestas, señorita. Sabes que haría cualquier cosa por que vos estés bien.
-Gracias por ser mi amigo.-murmuró ella rodeándolo con sus brazos.
-Te quiero, preciosa. -dijo él mostrándole una pequeña sonrisa que ella le devolvió.
Harry se alejó. Sentía pánico de que ella se fuera. Ya se había acostumbrado a su presencia en la casa. No quería que se fuera. No podía permitirlo.
Se dirigió a su clase y ella llegó con Zayn a los pocos minutos. Le tendió su mochila y él la tomó sin apartar la mirada de ella. Le hubiera gustado agradecérselo pero no sabría cómo hacerlo.
-Hay fiesta esta noche.-dijo Zayn mirándola.- ¿Nos vemos ahí? -ella asintió. -Está bien. Adiós entonces, te quiero.
-Adiós, te quiero.-susurró ella y él le besó la mejilla antes de entrar a su clase.
Harry apretó los dientes y el lápiz se rompió en su mano. La quería lejos, lejos de todos y lejos de él. Pero no la despediría porque sabía que Zayn se la llevaría a su casa y, definitivamente, no la quería en casa de Zayn Malik.
Cuando Jamie salió de clase, Zayn la esperaba para llevarla a la casa Styles. Ella subió pero no intercambiaron palabra alguna hasta que él se detuvo frente a la entrada.
-¿Dónde está tu papá, Jamie?-preguntó él.
-En el ejército. -susurró ella antes de bajar rápidamente.
Fue ahí cuando él lo supo, esos ocho meses y medio se alargarían hasta que Cory ya no resistiera mas. El señor Maddox había muerto en la guerra y ella no quería asumirlo. Por eso Cory le había dicho que ella era todo lo que le quedaba.
La vio entrar en la casa y suspiró, regresaría esa misma noche. Quería que todo estuviera bien para ella. No comprendía por qué ella mentía. Aunque no la consideraba una mentirosa, porque ella no lo hacía de mala ni nada por el estilo, se mentía a si misma, buscaba creerse que todo estaría completamente bien.
-Jamie.-llamó Harry desde la sala.
-Yo... Lo lamento, Harry.
-¿Por qué? -preguntó él confundido.
-Zayn...
-Tranquila.-suspiró él.- Solo iba a darte tu paga.
Los ojos de ella se iluminaron al tener el dinero en sus manos. Cory. Cory. Cory. Era todo lo que pasaba por su mente. Su hermano estaría bien. Él sanaría. Ella iba a ayudarlo.
-Ahora andá a trabajar.-dijo reprimiendo una sonrisa.- Todo tiene que estar limpio antes de las seis.
-Si, Harry. -dijo ella y se retiró sin poder borrar la sonrisa de su rostro.
Envió el dinero y se dedicó a limpiar la casa luego de haber mandado a Marie a descansar.
-Marie.-llamó Harry.
-No se sentía bien.-dijo Jamie presentándose ante él.
-¿Eso me importa por qué. ..?
-Yo me ocupo, Harry. -suspiró ella.
Él le dio la lista de tareas y ella las realizó todas con una rapidez increíble. La gente comenzó a llegar y ella se llevó las manos al rostro, no se sentía nada bien pero debía soportar la música, el alcohol, a los amigos de Harry y todo lo que sus fiestas implicaban.
Por Cory.-pensó y comenzó con su trabajo de que a nadie le faltara un vaso lleno en su mano.

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