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Dalton la miraba mientras lo sentaban en la silla de ruedas. Jhon le dijo que guardara silencio y lo sacó de ahí.
-¿Dónde vas a quedarte?-preguntó Cory.
-Unos amigos me pidieron que me quede con ellos. Quiero traerla conmigo.
-Le di la tutoría a alguien.
-Solo un tiempo.-pidió.-Yo se lo prometí.
-Está bien. Tengo que hablar con Zayn.
Y así fue. Esa misma tarde, Dalton y ella se encaminaron a la casa en que se quedarían.
-Doblá acá. -dijo su tío. Se detuvieron frente a la casa de la familia Styles. Ella se estremeció.- Ellos llegan dentro de seis meses pero no importa.
Dalton llamó a la puerta y apareció Marie.
-¿No pueden volver ellos? Yo no voy a hacerme cargo de nadie.-resongaba Harry dentro.
-Buenas tardes.-dijo Marie con los ojos fijos en Jamie.-Usted debe ser el señor Dalton.
-Si. Y ella es mi sobrina, Jamie Maddox. Va a quedarse conmigo un tiempo.
Al escuchar su nombre, Harry se aproximó a la puerta, incrédulo. La miró de pies a cabeza y Dalton la apartó.
-Jamie...
-Ayudá a tu viejo tío, Jamie.-pidió el hombre, visiblemente molesto.-No puedo entrar sólo.
-Claro, tío. -musitó ella.
Entonces Harry lo recordó. La carta que ella leía antes de dormir, la había mandado Dalton.
-Marie, creo que hay que prepararle al señor una habitación en el primer piso. Puede usar el antiguo cuarto de Jamie. Claro, si a ella no le molesta tomar un cuarto en el segundo piso.-ella negó con los ojos fijos en el piso.- Está bien. Yo... Disculpen. Tengo que seguir con mi caballo. Marie va a ayudarlos a instalarse.
No parecía él. Había cambiado mucho. Marie sintió pena por él pero no dijo nada. También sintió pena por Jamie, sabía que ella estaba asustada.
-¿Lo conoces?-preguntó Dalton.
-Va a mi escuela.-se limitó a decir ella y a Harry se le encogió el corazón.
Marie la observaba pero ella no decía nada.
-Andá a tomar un poco de aire, princesa. Estás pálida. -dijo el hombre y ella asintió sin decir palabra alguna.
-Volviste.-dijo la voz profunda a su espalda.
-No lo sabía. Perdón.
-¿Por qué? Llevo mucho esperando que vuelvas.
-Harry...-suplicó ella con las lágrimas quemando en sus ojos.
-No voy a hacerte nada. Pero es mejor que te vayas.
Ella asintió mirando hacia el piso y él se acercó, deteniéndose justo frente a ella.
-Si no te vas ahora no voy a poder dejarte ir nunca. Si no voy a poder... Estar con vos, es mejor que te vayas. Es por el bien de los dos.
Apartó un mechón de cabello de su rostro y contuvo las ganas de volver a tenerla entre sus brazos.
-¿Jamie?-llamó su tío desde el interior de la casa.
-Ya voy, tío Dalton.-dijo ella apartándose de Harry, quien se quedó unos largos minutos sin moverse, conservando la imagen de ella delante de sus ojos. Entonces, tras reaccionar, se dirigió al establo donde se subió a Veneno y cabalgó hacia el final del terreno, buscando un precipicio inexistente del cual arrojarse.
Esa noche no cenó pero Jamie y Dalton si lo hicieron. La vio acompañarlo a la habitación y los escuchó hablar durante un largo rato. Él le contaba historias de guerra de las cuales, él y el padre de la chica, eran los protagonistas.
Cuando Jamie subió a la habitación, vio a Marie al final del pasillo.
-Harry, por favor.-pidió, llamando a la puerta.
Esta se abrió y él apareció. Se veía furioso, no llevaba camiseta, dejando sus abundantes tatuajes a la vista, y sus ojos estaban entrecerrados. Cuando levantó su mano, Jamie se interpuso, acostumbrada a eso. Cayó al suelo antes de ser consciente de sus actos y se puso de pie. Miró a Marie quien tenía una mueca de horror plasmada en el rostro.
-Vaya a dormir, Marie. -pidió.- Por favor.
La anciana se marchó algo aturdida y Harry cerró la puerta de un portazo. Jamie entró en la habitación y se dejó caer en la cama sin apartar las manos de sus mejillas. Hacía mucho tiempo que no la golpeaban. Pero había vuelto a la casa, al infierno en el cual ese demonio de ojos color esmeralda, imponía su poder y presencia a base de golpes.
Harry, sin embargo, se encontraba deshecho en su habitación. Tirado en la cama con los puños cerrados y la respiración agitada, intentaba detener el latir frenético de su corazón. Pero no conseguía hacerlo porque, nuevamente, había golpeado a Jamie Maddox.

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