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Cuando ella entró a la casa a buscar sus cosas, Harry la esperaba de brazos cruzados sentado en la cama. La miró unos instantes, el cabello castaño sujeto en un rodete desordenado, los ojos grises hinchados por el llanto, el movimiento nervioso de sus manos bajo los puños de un buzo que era demasiado grande para ella.
-No quiero que te vayas.-dijo él al fin.- No estás despedida. Podes quedarte si así lo queres.-su tono suave la hacía sentir que no había despertado.- No fue mi intención gritarte ni despedirte ni nada. ¿Vas a quedarte?-ella asintió con suavidad y él se levantó de la cama.- Eso está muy bien.
Ella comenzó a hacer nuevamente sus tareas bajo la mirada preocupada de Marie. La mujer no sabía cómo es que ella seguía ahí.
A la hora de cenar, le sirvió la cena a Harry y se retiró a su habitación.
-Jamie.-llamó Harry buscando a la chica. Esta se asomó a la entrada.- Cena conmigo.
La chica se sirvió en un plato y se sentó a la mesa en silencio con la vista fija en su comida.
- No cenabas tampoco ¿cierto?-ella negó suavemente y él suspiró.- Nunca lo dijiste. -la chica se encogió de hombros y se puso de pie, acercándose a ella y arrodillándose a su lado.-¿Por qué me tenes tanto miedo? ¿Por qué nunca me detenes? ¿Por qué?
-Porque es igual a mi papá.-murmuró ella.
-No me trates de usted.-pidió y le acarició la mejilla.- Me duele que lo hagas. Sé que puedo ser un completo idiota pero... Nunca quise lastimarte, ¿si?
Ella se quedó prendida de sus ojos verdes preguntándose dónde se había metido Harry Styles. Suspiró y le mostró una tímida sonrisa.
-Lo sé, Harry.
-No soy la mierda que crees.-dijo él y se sentó en su lugar.- Pero creo que sobre aparentar ser alguien que no sos vos sabes mucho.
Siguieron comiendo y Marie sonrió volviendo a su cuarto luego de haberlos espiado. El joven Styles no dejaría que ella se fuera porque jamás se había comportado así, nunca se había retractado por sus acciones ni había pedido que alguien se sentara a la mesa con él. Harry Styles había sido cautivado por una joven que aún no lo notaba. Ellos no lo sabían pero habían caído en la misma trampa y solo era cuestión de tiempo hasta que las confesiones se dieran lugar en esos dos corazones que llevaban tanto confundiendo el amor con odio.
¿Qué es el amor, sino un odio tan fuerte que genera la atracción mas potente e inusual que pudiera existir entre dos personas que creen pertenecer a mundos completamente opuestos?

Por la mañana siguiente, Zayn pasó por ella y la miró un largo rato antes de arrancar.
-Si te hace algo... Jamie, si él te lastima o te grita o algo quiero que me lo digas. Necesito que me lo digas porque no voy a permitirlo.
-Quedate tranquilo. Voy a contártelo. Te lo prometo.-dijo ella acariciándole el brazo.
Él estacionó y la miró a los ojos fijamente.
-Lo digo en serio.
-Lo sé.
-También quiero que me cuentes varias cosas. Yo no soy Cory, no voy a dejarme engañar tan fácil. Hay muchas cosas que estás escondiendo y me doy cuenta.
-Zayn...
-No. No quiero excusas. Sino voy a tener que preguntarle a Anne.
-Ella no lo sabe.-susurró Jamie.- Voy a contarte lo que quieras pero...
-No voy a decírselo a nadie.-prometió él y la rodeó con sus brazos.
Harry apretó los dientes observándolos desde la entrada.
-¿Enojado, Styles?-lo molestó Jack pasando por su lado.
Harry, sin contenerse, le metió un puñetazo con todas sus fuerzas. Mientras descargaba en él toda su bronca maldecía a Zayn para sus adentros.
-Styles, a la dirección. -dijo un profesor y él pudo ver como el moreno rodeaba a Jamie con su brazo, alejándola de ahí. La chica se veía aterrada. Le temía. Tal ves fuera mejor así, ella debería alejarse lo mas posible.
Cuando Jamie entró en la cafetería, Harry la llamó diciéndole que se sentara a su lado. Le tendió el almuerzo sin dar lugar a protesta alguna. Zayn se sentó junto a ella y Liam en frente. Louis y Niall intercambiaron una mirada confundida que fue causante de la incomodidad creciente de ella quien sentía que no debería estar allí.
Cuando estaban terminando, el teléfono de ella sonó y se apartó para responder. Sus ojos se llenaron de lágrimas y se llevó la mano a la boca con los dedos temblorosos. Zayn se acercó y ella respiró profundo.
-Tenemos que ir al hospital. -murmuró ella y él asintió mientras salían rápidamente del lugar.- No quiere seguir. Él dijo que ya no quería seguir con los tratamientos.
Él le tomó la mano y arrancó rumbo al hospital sin saber qué decirle.
Tenía el presentimiento de que Cory utilizaría esa renuncia como un medio para que ella se recuperara. Esperaba realmente que fuera así porque si ese chico renunciaba, Jamie caería y no dejaría que nadie la ayudara. Zayn estaba completamente seguro de eso.

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