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Zayn la dejó en la casa de Harry poco convencido, pero ella le dijo que todo estaría bien, que no se preocupara. Necesitaba ese trabajo y no lo perdería ni aunque Harry Styles le hiciera la vida imposible.
Salió al establo y se encargó de limpiar y alimentar a los caballos.
Cuando metía el alimento para el caballo de Harry, este apareció y la empujó.
-Te dije que de mi caballo me encargo yo.-dijo él con odio en cada una de sus palabras.- ¿Tan estúpida sos que no podes entenderlo?
-Perdón, yo....
-Vos nada. Desaparece de mi vista.
Ella obedeció y se apresuró a llegar a su habitación, donde se dejó caer contra la puerta y abrazó sus piernas sintiendo las lágrimas arder en sus ojos.
-Solo nueve meses mas.-susurró.- Por Cory.
-¡Jamie!-escuchó el grito de Harry y se aproximó a salir, como si nada hubiera ocurrido.- Si vienen los chicos dejalos pasar y serviles cervezas. Deciles que ya voy pero no les digas donde estoy.
-Si, Harry.-dijo ella y se alejó lentamente en dirección a la casa.
Él la observó unos minutos y bufó. ¿Por qué justo ella había ido a parar a su casa?
Cuando Liam, Louis y Niall llegaron, ella abrió y los hizo pasar diciendo lo que Harry le había ordenado. Les sirvió cerveza y los dejó hablando tranquilamente.
-¿Jamie?-preguntó alguien a su espalda. Ella volteó topándose con los ojos color miel de Liam Payne.- ¿Puedo hablar con vos?-ella asintió.- Lo que pasó hoy...
-¡Jamie!-gritó Harry. Ella se disculpó con Liam y se acercó al chico de los ojos verdes.- Escuchame, y escuchame bien. No te quiero cerca de mis amigos. No me das pena. Quiero que te alejes de ellos y como te vuelva a ver con Zayn... Te despido.
Ella tragó duro y asintió. Harry vio una fina capa de lágrimas en sus ojos y se preguntó por qué no se oponía, por qué no le gritaba y le decía todo lo que cualquier otra persona le hubiera dicho.- Ahora andate, no te quiero acá mientras ellos están.
La chica asintió y se apresuró a tomar su teléfono y salir de la casa con una suave sonrisa que desorientó a Harry.
La chica entró en el hospital y se dirigió a la parte de enfermos de cáncer donde encontró a su hermano. Se veía como una pequeña niña. Era su princesa, su chiquita. No entendía qué hacía ahí pero no le importaba, la necesitaba tanto. Él abrió sus brazos y ella se internó en ellos con una sonrisa.
-Te extrañé tanto.-dijo ella.
Muchas veces sentía que había cosas que su hermanita no estaba diciéndole pero no preguntaba, porque en sus ojos veía que le haría daño confesarlo.
Esa tarde la pasó con ella cada minuto. No le preguntó qué había sucedido con el internado ni cómo es que estaba allí. Lo único que le importaba es que ella estaba con él y no parecía tener intenciones de irse por un largo rato.
Ella se acostó a su lado en la camilla y se durmió entre los brazos de su hermano. Su teléfono sonó y él lo tomó extrañado. ¿Por qué tenía ese teléfono?
-Jamie, vení a casa.-dijo una voz ronca al otro lado.
-En este momento no puede hacerlo.-dijo Cory.- ¿Quién habla?
La llamada se cortó y Harry arrojó su teléfono con furia. Ella estaba con un tipo. Por eso sonreía.
Cuando la chica entró en la casa, todo era silencio.
-Hace horas te esperaba.-dijo Harry sin mirarla.- ¡¿Dónde mierda te habías metido?!
-Me quedé dormida.-musitó ella aterrada.
-Con ese tipo que me atendió. Con él te quedaste dormida.
Ella sintió que su mundo se caía a pedazos. Cory había atendido a Harry. ¿Por qué no lo había mencionado?¿Qué sabía?
-¿Le dijiste que yo trabajaba acá? -preguntó en un susurro.
-No.-dijo exasperado y vio como ella se relajaba notoriamente.- ¿Qué? Me tenes harto, Jamie. Pregunta que te hago pregunta de la que no tengo respuesta. Estoy cansado de tanto misterio, de que siempre te interpongas cuando me enojo, de vos. ¡Ya no te quiero acá!-la chica palideció al instante y Harry se acercó a ella, apartándole el cabello del rostro.-¿Qué te pasa? Decime porque te juro que ya no lo entiendo. Explicame porque no entiendo.
-Era mi hermano.-soltó ella.- El que te atendió era mi hermano. No me lo dijo. No sabía que habías llamado.
Harry suspiró y se apartó de ella, caminando hacia le escalera. La cabeza de ella daba vueltas. La cercanía de Harry la había abrumado. Le temía, claro que si. Pero en ese momento no había sentido temor, sólo... No sabía qué había sentido pero estaba segura que no era temor. Lo observó subir los escalones con lentitud.
Él la observó de reojo. Se veía frágil parada allí, estática. Suspiró y se volteó suavemente.
-Andá a dormir, Jamie.

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