Capitulo 14

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- ¡¿Qué?! ¡¿Pero quién quería hacerme daño?! – dudo espantando Ricks.

- No van en contra de ti, sino de Naomi, tu eres el medio – le explico.

- ¡¿Qué?! ¡¿Pero por qué?!

- Cálmate, no te pasara nada pero tienes que mantener la calma.

Su respiración se agitaba cada vez más y empezó hacer un sinfín de preguntas.

- Hueles esto – el doctor le acerco una gaza.

Segundos después, Santiago cayó a los brazos de su papá, completamente dormido.

- Más efectivo que un calmante – menciono Franco, lo recostó y pidió trasladarlo a su cuarto bajo observación.

Lo acompañamos para asegurarnos de todo.

- Tiene que dejar de tratarlo como un niño – comente, mientras le veía dormir.

- ¿Naomi como querías que se lo dijera de esa manera? Él no está acostumbrado a este tipo de vida, prefería mantenerlo engañado pero calmado.

- Pues debió pensar en eso, antes de ingresarlo aquí, todos somos vulnerables a ese tipo de ataques – dije.

- Creo que nadie entra a esto, siendo consciente que algún psicópata frustrado puede atentar con tu vida a través de la brujería – contesto – Y tú lo sabes muy bien.

Resople y camine por el cuarto.

- ¿Qué pretende hacer?

- Llamar al brujo de la zona, para que lo chequee.

- ¿Y qué, mantenerlo dormido o bajo hipnosis hasta que demos con el culpable? Llame a Araroni, Santiago se sentirá más seguro con él.

- Araroni ya son ligas mayores, no quiero preocuparlo más, prefiero resolverlo sin mucho escándalo, ni que los otros clanes se enteren – se levantó – Solamente tienes que decirme si tienes algún enemigo aquí o afuera.

- Pues aparte de el difunto, ninguno.

- ¿Algún conflicto?

- Laborales – dije – Pequeños, con Cooper.

- Por favor, ustedes lo que se tienen es envidia, típico de las mujeres – contesto – Voy a contactar al brujo, para que venga mañana en la noche ¿Podrás quedarte?

- Está bien – asentí sin mucho interés.

Volví a mi oficina para seguir laborando, por el golpe no me pararía. Pronto habría una tercera misión y necesitaba estar al día con los reportes. En el proceso me entro la duda de indagar aún más por la tal clínica clandestina y en la web misteriosamente no conseguí nada, más que algunas denuncias no sustentadas en un blog por tráfico de órganos, en Google Maps tampoco salía la ubicación, ni buscándolo por las coordenadas que me habían dado de la misión. ¿Acaso seria parte de la sociedad secreta? El único que sabía entrar en la web súper secreta de la sociedad, era Alan, le repique varias veces pero no obtuve respuestas así que seguía en el mismo sitio. Hasta que se me prendió el foco y llame a Elías, el también sabia como acceder a esas cosas tan profundas.

- Aquí esta – dijo sentado en la silla – Solo sale en este satélite ¿Lo ves? – señalo el sitio.

- ¿Uno puede infiltrarse en los servicios de Google Maps y alterarlo? – dude.

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