Capitulo 15

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-         Lo sabía - exclamó Franco - Sabía perfectamente lo que estaba sucediendo ¿Ves que no me equivoque? - confrontó - Ahora ese engendro no solo está tratando de matarte sino a Santiago - estaba molesto.

-         Lo sabía - exclamó Franco - Sabía perfectamente lo que estaba sucediendo ¿Ves que no me equivoque? - confrontó - Ahora ese engendro no solo está tratando de matarte sino a Santiago - estaba molesto

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-         Nada certifica que sea el - dijo de brazos cruzados - Es sólo una sospecha.

-         ¿Naomi que más quieres para abrir los ojos? ¡¿Que Santiago te ahorque cómo lo hizo el?!

Me inmuté.

-         ¿Saben qué? Acabamos por hoy - anunció el jefe - Haremos esto sin terceros - me miro con desprecio - Estás suspendida - anunció - Y tómalo como personal - agregó - Lo acompaño hasta la salida - el junto al brujo se marcharon.

¡¿Suspendida?! ¡Era completamente injusto! Resople de rabia. Esto era patético. Alena suspiro, tomó sus cosas. Apenas paso por mi lado para marcharse. Me volteé para salir de la sala.

-         Naomi - pronunció Santiago. Lo mire y parecía no salir de su asombro.

No quería hablar con nadie, mucho menos con él.

-         No... No puedo creer que estés con el - murmuro. Tenía los ojos muy abiertos.

-          Basta – dije cansada - No estoy con el - estaba irritada.

-         ¡Niégamelo! - exclamo - ¡Trata de negarme en la cara que ya te acostaste con el!

Mire hacia otro lado.

-         ¿Por qué entonces que hacía él en tu habitación de hotel esa noche? - arremetió - Lo dijiste en el laboratorio - recordó.

No tenía porque responder. Ni siquiera sabía qué hacía aún ahí. Me giré para seguir mi camino.

-         No puedo salir del asombro - comentó indignado - Pensé que estarías con cualquiera pero, precisamente el...

Me volteé nuevamente.

-         Ya sabes lo que se siente - acate seriamente - Y para responder tu pregunta, Elías hacia justamente lo mismo que tú - lo mire desafiante – Creo que no debo recordártelo - respondí contundente, para termina de voltearme y seguir mi camino.

Sentía tanta rabia, tanta impotencia. Volví a mi habitación a dar vueltas como una loca. Pensando que hacer, agradecía que Elías no se quedara aquí porque ahora mismo fuese con todo mi armamento a confrontarle. Con rabia tumbe la maldita carpeta que me había traído y lance al inodoro la rosa. Ahora no me interesaba nada que viniese de parte de él y mucho menos de Vanesa o algo que se relacionara con Santiago. La mañana siguiente me levanté haciendo punto y aparte. Me disponía a dar el entrenamiento cuando oí mi nombre por detrás.

-         ¿Qué haces aquí? - era Franco Ricks - Estás suspendida - recordó.

La gente empezó a murmurar.

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