Capitulo 26

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Desperté de golpe, a causa de los rayos del Sol. Mire hacia un lado y estaba sola. Todo había sido un sueño ¿Por qué? No tenía la menor idea. Me aliste para mi último día en clan, antes de volver al cuartel. Fui a desayunar, me extraño no ver a Alan, de hecho desayune con Sebastián para no hacerlo sola. Realice los pendientes que tenía y a medio día, fui a tocar a la habitación de mi colega. Quizás estaría en misión, pero mis dudas fueron disipadas cuando abrió la puerta y apareció con su torso completamente desnudo y sudado.

-         Guess - pronunció tomando aire. Se le veía cansado.

-         ¿Haciendo ejercicio?

-         De hecho si - me invito a pasar - Bueno acabo de terminar - comentó mientras pasaba.

-         ¿Por qué no usar el gym del clan? - pregunte.

Y ahora ese sueño, con su torso definido y tatuado en vivo y directo, estaban provocando pensamientos divertidos en mi mente, aunque poco comunes.

-         Está en remodelación - comentó.

-         Ah - me voltee hacia el - ¿Sabes que tuve un sueño muy loco? - comenté divertida y me senté en su cama.

-         ¿Ah si? - tomo su toalla para secarse el sudor - ¿Que soñaste?

-         Que nos estábamos besando en la terraza - reí.

Inclinó la cabeza a un lado

-         ¿Tan bueno como para ser real? - dudo.

-         ¿A qué te refieres?

-         A que no fue un sueño - aseguro.

Palidecí.

-         ¿Qué?

-         ¿Por qué te cuesta asimilar tanto las cosas conmigo? - se acercó.

-         O sea que las mariposas y demás, fue real - dije.

-         ¿Mariposas? - repitió.

¡Joder! Había pensado en voz alta. Lo mire y él estaba divertido.

-         ¿Sentiste mariposas, cuando te bese?

-         El café estaba alterado - justifique.

-         ¿Y qué es lo demás? - se acercó

-         Yo... ah... estaba – dude en decirle, pero mi boca parecía no estar conectada con mi mente y hablo por si sola - Excitada - confesé y hasta yo misma lo estaba asimilando.

-         ¿En serio? - se cruzó de brazos - No pareces convencida.

-         Es que, no lo entiendo - dije.

-         ¿No lo entiendes o no me crees capaz de excitarte? ¿Tan feo y malo soy? - cuestiono.

-         Por supuesto que no - aclare - De hecho si no te pones una camisa, me va a costar bastante mirarte a los ojos - comenté - Pero no entiendo como pase de negar todas las acusaciones de Alena a besarte y sentir todo esto.

-         ¿Las hormonas quizás?

-         Pues están bastante alteradas - respondí - Descontroladas.

-         ¿Ah si? – se acercó coquetamente.

-         Al parecer – me pare, pase por su lado - Mejor me voy.

-         Espera – me detuvo.

-         Espera – me detuvo

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