Capitulo 1

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-         ¿Estás preparado? - pregunto Alan hacia mí.

-         Si -asentí.

-         Recuerda que solamente entregaras ese maletín ¿Entendido?

-         Entendido.

-         No puedes hablar, no puedes hacer ningún movimiento a menos que consideres que estas en verdadero peligro - recordó - Única y exclusivamente contacto visual.

-         Ok.

-         ¿Recuerdas lo que tienes que hacer?

-         Entro, me siento, espero a la persona, toma el maletín, se marcha, espero 5 minutos y luego salgo yo - repetí.

-         ¿Y qué dirás?

-         Nada, es sumamente peligroso hablar con este agente.

-         ¿En caso que te pida identificarse?

-         Saco mi placa y respondo con mi apellido.

-         Ni loco se te ocurra decir Santiago, estarías...

-         En peligro  - repetí - Ya lo sé, Alan.

-         Primero - dijo - Aquí me llamas líder - recalco con autoridad -  Y segundo, créeme que más nervioso estoy yo que tú, del hecho que estés haciendo esto y que tu papá me haya puesto como responsable - acato.

-         Lo sé - suspire.

-         Pero bueno, estás listo, Ricks - me dio una palmada en la espalda.

Estaba a punto de realizar mi primera misión pequeña para el clan y estaba ridículamente asustado por entregar un maletín. Alan vio su reloj y me dijo que era hora. Cruce la calle y entre con cautela al edificio donde me encontraría con un agente infiltrado al clan 25, que había solicitado información de interés de una red de mafias ecuatorianas que hacían vida entre esta ciudad y otros 3 estados. Se supone que yo solamente debía sentarme en la silla del escritorio de la oficina #120 y esperar que alguien entrara, tomara el maletín, me guiñara el ojo y simplemente se marchara, pero hasta esta circunstancia diminuta me tenía súper nervioso. Subí hasta el segundo piso, tome el tercer pasillo a la derecha y di con la puerta correspondiente. Entre y parecía la oficina de dirección de mi preparatoria, todo decorado de madera, colores feos, junto con muchos libros y cuadros. Me senté en la silla, frente al escritorio y vi mi reloj, marcaba las 7:30 am. La pierna derecha me temblaba, tenía el corazón acelerado.

-         ¿Me oyes? - pregunto Alan, por el auricular.

-         Positivo - conteste.

-         Bien, no hables más, el objetivo se aproxima.

Respiraba profundo para poder calmarme, no quería que la persona tomara el maletín temblando a causa de mi pierna. Veía a todos lados, mientras los segundos parecían largos minutos. Nuevamente vi hacia mi reloj y oí la puerta abrirse, trague profundo, solo pedía que no me mataran en esta primera misión. La persona entro y por el rabillo de mi ojo pude ver que era una mujer apenas paso por mi lado, con unos enormes tacones de cuero negro brillante, que afirmaban sus pasos con el sonar de la manera. Al subir mi vista, pude visualizarla, tenía el pelo corto negro con flequillo, un sobretodo del mismo material que la botas y unos grandes lentes negro que no dejaban ver mucho sus facciones, pero me daba la impresión que la había visto antes. Ella, como si leyera mis pensamientos, se quitó poco a poco los lentes y todo paso a ser como si estuviese en cámara lenta, apenas logre ver sus ojos, que me miraban de manera desafiante junto a una maliciosa sonrisa. Todo parecía haberse detenido ¡Era Naomi! ¡Era ella! Abrí los ojos como platos. Después de tanto tiempo la veía... ¡Se había unido como infiltrada al clan 25! ¿Pero entonces para quien estaba trabajando realmente? Tomo el maletín, me guiño el ojo y se marchó colocándose los lentes de sol. Dejándome con el corazón a millón y nuevamente la incertidumbre de que había sucedido con ella.

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