Capitulo 32

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Ahora si estaba en S C H O C K. Mis dudas eran ciertas ¡Y las había confirmado!

-         Dios... - susurró Franco y se echó en su silla.

-         Liam no es hijo de Santiago - repetí para mí misma, para poder asimilarlo - Tenía razón - tape mi boca del asombro.

Y repentinamente sentí una culpa tan inmensa ¿Qué diablos había hecho? Iba a separar una familia. No me estaba sintiéndome como lo imaginé.

-         ¡Es increíble cómo nos vio la cara de tontos! - expreso con rabia.

-         ¿Y ahora cómo se lo decimos a Santiago? - estaba fría y pálida.

-         Nosotros no, la propia Vanessa lo hará.

-         ¡¿Como?! - sentí un repentino pánico.

-         Tú la enfrentarás y la vas amenazar con esto - señaló el papel.

-         ¡¿Pero por qué yo?!

-         Tú fuiste la de la idea ¿O que pretendías? Qué yo le diera la noticia a Santiago.

-         Es su hijo - excuse.

-         Y tú la madre de su otro hijo - recalcó.

-         Pero... - me volví un manojo de nervios.

-         Naomi, por lo sano es mejor que tú la enfrentes, para evitar un conflicto mayor, ya sabes... No se verá nada bien que yo me enfrente a ella.

-         Pero... ¡Se supone que es su nieto y su hijo! Le incumbe mucho más que a mí.

-         Lo se, pero yo no fui el de la idea. Solo te ayude y no significa que te vaya a dejar sola, pero ustedes ya de por sí tuvieron el conflicto por ese matrimonio, terminen de romper lo que falta romper y arreglar lo que se puede recuperar.

-         Oh por Dios.

Esta parte no me la esperaba. Tocaron la puerta y me exalté, guardé rápidamente el resultado. Pero para nuestra sorpresa era Araroni.

-         ¡Joven Naomi! - dijo al verme - Estoy aquí por tus solicitudes mentales - sonrío.

-         ¿Qué?

-         Supe lo del Barranco y vine hacerte el conjuro.

-         ¿Cómo lo sabes?

-         Lo vi - se encogió de hombros.

-         Claro... - lo mire extrañada.

-         De hecho yo lo llame - hablo Franco - Para hacerles el conjuro de Protección

-         Ah - asentí.

-         Debo preparar las cosas, pero me gustaría empezar con el joven Santiago - comentó el Chino.

-         Está en la medicatura - comentó el jefe.

-         Bien ¿Podría ser esta noche? Debo volver pronto.

-         Claro ¿Naomi? - me miraron.

-         Si claro - conteste en seco - Está noche, luego de la misión.

Mi Dios, la vida es tan drástica. No salía de mi asombro. El resultado se lo devolví al señor Ricks. Sería mejor que él lo conservara. ¿Y ahora cómo miraba a Santiago con dos secretos tan grandes guardados?

-         ¿Puede darme un minuto? - pidió Araroni - Me gustaría hablar con ella a solas.

-         Está bien, te espero en el pasillo, aprovecharé de hacer unas llamadas - anuncio Franco.

MiaWhere stories live. Discover now