Capitulo 12

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-         Si nos descubren, estamos muertos – murmure - ¿Crees que entren?

-         No creo – miro el reloj – Se supone que ya deberías estar durmiendo.

-         Se supone – repetí riendo.

-         Debes estar durmiendo Fran – oí decir – Casi todos deben estar durmiendo.

-         ¿Y si todos están durmiendo, donde rayos se metió Elías? – contesto Ricks – Porque a su habitación no entro.

-         ¿Cómo saben... - decía en un murmuro.

-         Los registros de ingreso de los cuartos – interrumpió.

-         ¿Por qué no les llamas antes que vean las cámaras de seguridad? – sugerí.

-         ¿Y crees que este aquí? – oí decir de Ignacio.

-         Sino está aquí, se debió ir algún bar.

-         Veamos las cámaras, así salimos de dudas – animo Ignacio.

¡Si veían las cámaras, estábamos fritos!

-         No quería involucrar al hotel en esto, pero ya que – respondió Franco, sonaba resignado.

-         ¡Llámalos! – ordene.

Con cautela, saco su miembro de mi interior e inmediatamente busco su celular.

-         Elías – oímos a través de la puerta - ¿Dónde diablos te metiste? – pregunto Franco.

-         Estoy en el baño del Lobby – mintió.

-         ¿Qué haces ahí y por qué no regresaste a tu habitación?

-         Bueno es mi noche libre, me fui por ahí...

-         ¡Vístete! – murmure levantándome.

-         Eso lo sé, ¡Pero si te estamos buscando es porque te necesitamos! – exclamo.

-         ¿Sucede algo?

-         Te esperamos en la habitación de Ignacio, 10 minutos – ordeno molesto Franco.

-         Ok – tranco y fue al baño a tomar una ducha express.

-         ¿Qué sucede? – pregunte sentada en la cama, cuando salió.

-         No tengo la menor idea – respondió.

Lo mire con una gran cara de culo.

-         Si sabes ¿Qué está pasando? Tu siempre estás en complicidad con los jefes, cuando yo me entero de las cosa, tú ya has callado unas cuantas bocas – reproche - ¿Y que desodorante te echaste? – dude por el olor.

-         El tuyo – contesto con gracia – Y también use tu cepillo, espero no te moleste.

Rodé los ojos.

-         ¿Entonces? – me cruce de brazos.

Resoplo.

-         Lo único que sé, es que llego una amenaza al cuartel – conto, abrochando su camisa – Desconocemos la procedencia.

-         ¿Amenazando a qué o quién?

-         A todos.

-         ¿Por qué?

-         Siempre habrá enemigos – excuso – Estamos tratando de rastrear de donde proviene y algunos clanes nos están apoyando, por eso vinimos a esta reunión.

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