Capitulo 10

92 12 0


- ¿Qué? – dude - ¡¿Cómo que Ricks, si él no es líder?!

- Es lo que te digo, todos nos distrajimos con el derrumbe y el misteriosamente dio la orden – decía – Ya lo tienen arrestado junto con el señor que soltó el bus ¿Qué quieres que hagamos?

- ¡Subamos! – exclame, levantándome inmediatamente, estaba furiosa.

Subimos por las escaleras de la colina y en los 5 minutos de trayectoria rebobinada todos los insultos posibles que se merecía. Apenas lo vi, lo confronte, olvidándome del otro señor.

- ¡¿QUÉ DIABLOS SUCEDE CONTIGO?! – grite prácticamente en su nariz - ¡¿ACASO QUERIAS MATARNOS A TODOS?! ¡¿POR QUÉ DAS UNA ORDEN SIN ESTAR AUTORIZADO?! – exclame.

- ¡Fue una confusión! – respondió pareciendo estar asustado.

- ¡¿CÓMO VA HACER UNA CONFUSIÓN SI SABIAS PERFECTAMENTE QUE ESTABAS ALLI ADENTRO Y EL BUS NO ESTABA COMPLETAMENTE ASEGURADO?!

- ¡Yo no fui el que dio la orden, solo la repetí! – defendió.

- ¿La repetiste de quién? – dudo por detrás de mí Alena.

- ¡No sé! – parecía confundido - ¡Solo oí que dieron la orden y la repetí porque el señor no escucho!

- ¡Nadie dio la maldita orden Ricks! – asevere furiosa.

- ¡Lo juro que solo la repetí!

- Santiago aquí hay más de 20 persona y nadie dijo nada – reitero mi asistente.

- Llévenselos a la sala de interrogatorio, y avísenle a Sr. Ricks – ordene.

10 minutos me tomo volver a mi habitación para cambiarme, hacerme una cola con el cabello completamente mojado y dejar todo mi armamento de regla secando. Fui hasta la sala de interrogatorio, donde sentado y esposado de manos y pies se encontraba Santiago y el otro señor, junto a el su padre y Alena.

- Bien – dije entrando - ¿Cuál se supone que es la explicación? – mire a su padre.

- Santiago sigue afirmando bajo juramento que escucho a alguien dar la orden y que solo la repitió ya que el señor que no la oyó. Ya investigamos y revisamos las cámaras, sus teléfonos, correos y no tienen ningún tipo de relación, ni siquiera se han topado en la cafetería.

Por suerte no era un complot, porque eso si me fuese sorprendido.

- ¿Y usted, cuál es su versión? – me acerque a John, el señor encargado del bus.

- Lo juro por mi madre, que yo no oí a más nadie que no fuese el chico.

- ¿Y por qué hizo caso a la orden de un ejecutador no autorizado? Sabiendo perfectamente que solo 3 personas podemos hacerlo.

- Eso si fue mi error y lo admito, pero pensé que querían lanzar el bus antes de otro derrumbe – contesto.

- Pues pensó muy mal – acate seriamente – ¿Y a qué diablos se debió el derrumbe? – pregunte hacia Alena – Sino en esa zona no es común, por algo lanzamos los buses por ahí.

- Están investigando, fue a 50 metros de donde estábamos, como pudo ser por causas naturales, no se descarta que haya sido provocado con el fin de distraernos.

- Es decir que tenemos a toda una mente maestra aquí – mire a Franco - ¡¿Quién más te ayudo?! – exclame hacia Santiago.

De la misma forma que nada me cuadra, nada me sorprendía.

MiaRead this story for FREE!