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— Bien, tenemos una hora antes de que llegue al hotel.

Iba a suceder.

Iba a suceder y Charlie no podía arruinarlo, conseguiría esa reunión con el cielo a como de lugar, trataría a su padre como un rey (valga la redundancia) y así obtendría su apoyo para lograr su amado proyecto y salvar tantas almas humanas como sea posible. Su padre vería la razón por la que hacía todo aquello, entendería la importancia de salvar las vidas humanas que eran castigas en el infierno y cumpliría la voluntad de su madre.

La teoría sonaba bien, pero la ejecución era un tema aparte.

Había un pequeño detalle que no podía ignorar.

Vería a su padre, de quién se despidió hace aproximadamente cinco años cuando dejó el palacio y, por consecuente, a él. Mentiría si dijera que no estaba nerviosa y ansiosa por su llegada. Dudaba si podía considerar a su progenitor un extraño, pero la distancia que se había comenzado a formar desde incluso antes de su partida era considerablemente grande como para ignorarla y dejarla debajo de la alfombra. Seria incómodo, oh cielos, iba a ser tan incómodo, ella lo sabía. No importa lo cordial y natural que intentara ser, verlo luego de tanto tiempo y con el corte de relación tan amargo que tuvieron cuando partió de su hogar sería difícil.

Al menos así lo sentía ella.

Ni siquiera Vaggie sabía los detalles, y era la persona a quien más le confiaba sus secretos e intimidad.

— ¡Okey, pecadores! — Dicha chica ya había tomado las riendas de la situación. Sonrió, le aliviaba su seguridad. — ¡Lucifer está a punto de llegar así que dejaremos este lugar impecable y vamos a causar la mejor impresión! — Habló como un soldado del ejército, mirada dura y... Un periódico en la mano.

— Alastor se pondrá insoportable. — Husk ignoró las órdenes de las más baja, sin animos de hacer nada que requiera movimiento. La taza con alcohol en su mano era su único consuelo a la tortura que se acercaba.

— ¡Oh, no lo digas así! Se pondrá muy feliz de ver a papá, lo extraña mucho. — Contestó la princesa con una sonrisa serena.

— No hace falta que me lo digas, es asquerosamente obvio. — Dió un sorbo a su taza antes de volver a hablar. — Ayer me pidió un trago y no me di cuenta que era de manzana, se quedó mirando la etiqueta quince putos minutos.

— Sólo espero que se comporten. — Charlie soltó pequeñas risas por lo que había dicho el gato.

— ¿Comporten? — cuestionó su pareja.

— ¿Sonrisitas y el rey se portan mal cuando están juntos? — Ángel movió sus caderas divertido.

— Algo así. — La araña sonrió con gracia, Charlie comprendió y agitó sus manos con vergüenza. — ¡No en ese sentido! Es que. — Hizo una mueca incómoda. — Ellos son algo caóticos cuando están juntos...

El novio de papá. [RadioApple]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora