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La princesa del infierno llegó al hotel. Se había limpiado las lágrimas durante el viaje, pero nada se sentía mejor.

Todo había sido un desastre, desde Adam siendo un imbécil hasta el hecho de que habían adelantado el exterminio seis meses. Nada de lo que planeo salió como ella había esperado, sabía que era obvio que nada saldría perfecto, pero aún así tuvo la esperanza de que la escucharían o al menos considerarían lo que ella tenía para decir. Pero no fue así.

Y como si fuera poco...

— Espera, ¿Tu nombre es Adán? ¿Como el primer ser humano? ¿O sea que tú- Oh. — hizo una mueca.— Eso explica mucho.

— Sí, soy el puto amo. — Alzó una mano haciendo una señal de cuernos, jactandose de sus palabras. Se llevó una costillita a la boca.— Por cierto. — La sonrisa de aquel angel le dió un mal presentimiento a Charlie. Limpió uno de sus comillos con sus garras antes de hablar. — Mm, ¿Tu papito sigue siendo maricon?

— ¿Disculpa? — Respondió con una expresión aburrida, ya imaginaba lo que estaba por venir.

— Ya sabes, maricon, le gustan las vergas-

— ¿Por qué te importa?

— ¡Wow! — Rió. — ¡Sólo preguntaba!, después de todo dejó a tu madre únicamente por un par de pelotas, ¿Verdad? — Soltó una carcajada que molestó a la rubia. — ¡Si fuera tú eso me joderia!

— Eso no fue así.

— Claro que no, por eso estás aquí en vez de disfrazarte de princesa y beber el té con- ¡AH! ¡ESPERA! ¡Él sería el que se disfrazaria de princesa! ¡Ya sabes! — Charlie rogó que no lo dijera. — ¡Porque es GAY! ¡JAJAJA!

— ¡BIEN! ¡Adam! — No tenía la paciencia para seguir. —  Pareces ser listo y con un buen sentido del humor...

Lo mejor era ignorarlo y centrarse en lo importante, eso había pensado.

— ¡Charlie! — Su pequeña novia se acercó corriendo, la recibió con un abrazo corto, deseó que hubiera durado un poco más. — ¿Cómo te fue? ¿Te escucharon?

La sonrisa de Vaggie la hizo sentir inútil. No, no pudo hacer nada.

— Hum, bueno... — La miró con una sonrisa torcida, no quería bajarle el ánimo, se veía más alegre de lo usual. Ya tendría tiempo después. — Estoy segura que sí.

— ¡Super! Ahora ven, tenemos algo emocionante que mostrarte.

No pudo rechistar cuando fue arrastrada hasta el salón principal. Allí, en los sofá estaban todos sus amigos esperándola, frente a ellos el televisor encendido con un vídeo en pausa.

El novio de papá. [RadioApple]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora