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⚠️ Advertencia: Mención de suicidio, problemas alimenticios y depresión. Explícitez de ataque de ansiedad y autolesion. ⚠️

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La cocina se hundió en un tragico ambiente después de esas palabras, sentimientos a flor de piel y miles de disculpas sin efecto alguno.

"¿Entonces por qué me dejaste sola?" Fue un golpe que Lucifer no esperó recibir.

Escuchar a su hija llorar sin parar era devastador, un sentimiento que no quiso volver a experimentar jamás, uno que llenó su cuerpo de un dolor insoportable y agonizante.

Charlie se aferraba a sus ropas con desesperación, clavando sus uñas en su padre sin ser conciente del daño que ejercía al estar tan ausente, soltando lágrimas tras otra como si el mundo se fuera a acabar en los próximos minutos, desahogando con la persona correcta el dolor y resentimiento que guardo durante años de abandono, años de negligencia emocional, años de soledad que una niña no merecía.

Cuando su papá debió abrazarla no lo hizo, cuando debió consolarla y colocar una curita en su rodilla raspada no lo hizo, la dejó sola, a merced de la vida y los golpes que tuviera que recibir de ella sin la guía y protección que debía haber recibido del hombre en el cual se supone deberia confiar más, el heroe que debía salvarla del caos de su propio corazón, quien debió acompañarla en cada paso, en sus equivocaciones y aciertos, quien debió estar allí cuando le rompieron el corazón por primera vez y quien debió consolarla cuando las cosas le salieron mal. Quien debió de calmarla y susurrarle palabras dulces porque era su deber, ella había estado segura que su padre estaría ahí porque es lo que los padres hacen, ella confío ciegamente porque debía ser así.

Él debería haber estado estar ahí cuando lo necesitó, Lucifer debió estar ahí.

Pero no lo estuvo.

Y la culpa lo mataba por dentro.

Fortaleció el abrazó, la rodeó con sus brazos tanto como pudo y dejó que ella se recostara en él. A pesar de haberle pedido perdón y acabar de aclararle que las cosas no fueron como ella creyó, nada de eso sanaría por completo su herido corazón, su alma incompleta y dolida.

Nada podría compensar lo que hizo, ahora lo entendía, los sacrificios que estuvo dispuesto a hacer fueron errores, decisiones equivocadas que él juró serían las correctas porque en su nublada y desesperada mente se veía como la única alternativa. En esos momentos Lucifer realmente creyó que impedirle verlo podría evitar que ella tuviera que lidiar con su desastre, porque él ya no era el mismo hombre de antes.

El rey ya no era ni un vistazo del fuerte y seguro héroe que alguna vez su princesa vió en él, no, ese hombre había muerto, había sido asesinado sin piedad.

El novio de papá. [RadioApple]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora