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⚠️ Advertencia: Leve mención de depresión, suicidio, autolesion, problemas alimenticios, ataques de pánico. ⚠️

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— ¡Alastor!

Niffty dió pequeños saltos sobre los escombros hasta llegar al demonio de rojo, quien al escucharla detuvo sus pasos. Movió sus orejas hacia ella.

— Niffty, querida, ahí estás. — Saludó cordialmente. — Te vi volando durante el alboroto.

— ¡El señor Lucifer me atrapó! — Soltó risas agudas, como si la situación hubiera sido un simple juego. — Así que sigo viva.

Se inclinó hacia ella apoyándose sobre su bastón. — Ya veo, eso es bueno, sería complicado encontrar otra mascota como tú. — Palmeó su cabeza con suavidad. — Además de que le gustas a Lucifer. — La pequeña volvió a reír mientras el demonio se paraba correctamente. Volvió a caminar posicionando sus brazos detras de su espalda, miró a la pecadora. — Hablando de nuestro rey, ¿Dónde está?

— ¡Adentro! De eso quería hablarte. — Él alzó una ceja. — Estaba discutiendo con Charlie.

Alastor se apresuró a entrar, la pecadora siguió a su amo moviendo sus pequeños pies con rapidez, apenas siguiendole el ritmo.

"Más te vale no cometer una idiotez, Charlotte."

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Lucifer se sintió enfermo.

Lo sintió, una realización que llegó como un impacto directo a su pecho, golpeándolo con ferocidad y causándole un dolor tan fuerte como para cortarle la respiración. Sus manos temblaron en su bastón, casi provocando que cayera al suelo, podía jurar que la visión se había vuelto borrosa por un instante, perdiéndose en el sentir tan torturador de la culpa que lo consumió en menos de un segundo. Sus ojos se posaron en su hija, fijándose en como se abrazaba a si misma de una manera tan cerrada y silenciosa, impidiendole acercarse.

¿Eso lo hizo él?

La escena completa se comenzó a repetir una y otra vez en su cabeza como un disco rayado. Él lo hizo, él la daño, él la hirió, él la lastimó.

Su respiración comenzó a fallar.

La expresión que había en su rostro antes de darle la espalda lo dejó sin palabras, en sus ojos no había más que decepción y resentimiento, pero lo que lo dejó en pedazos fue su voz temblorosa. Lo hizo sentir como la peor basura de la creación, como un monstruo, un ser cruel sin corazón. ¿Pero qué hizo? Él no quería esto, sólo trataba de hacerla entrar en razón y que entendiera a qué se refería con todo lo que le había intentado decir desde el principio, sólo quería hablar, sólo quería protegerla, jamás quiso ser malo.

El novio de papá. [RadioApple]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora