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¡Saludos, pecador descarriado! ¡¿Te gusta la sangre, la violencia y las depravaciones sexuales?!

El día había comenzado con el pie izquierdo, Alastor se vió obligado a trabajar con un artefacto que detestaba igual o más que al mismísimo demonio que los representaba.

Cómo miembro de los fundadores del hotel, le parecía correcto dar su aporte para el crecimiento de este, su tarea fue crear un contenido audiovisual publicitario que fuera capaz de atraer pecadores en busca de ser redimidos por la princesa del infierno.

Cualquiera pensaría que era una tarea sencilla y sin muchos problemas, pues ese cualquiera era un imbécil.

Hizó su mayor esfuerzo por cumplir aún si las opciones eran limitadas y aborrecía el medio que le dieron como condición. Al parecer su voz, bastón que también era micrófono, poderes y su maldito vocabulario no era suficiente para dejar en claro en qué ámbito se especializaba.

¡Claro que te gusta! ¡Por eso estás en el infierno!

Pero allí estaba, presentando un comercial recién terminado.

Se mantuvo en su lugar pacientemente mientras esperaba que el vídeo terminase, se entretuvo mirando sus garras y puliendo un poco su bastón con una de las mangas de su abrigo. Antes de darse cuenta reconoció las últimas frases que él mismo había citado mientras hacia esa cosa, amplió su sonrisa.

¡Todo esto y más en el Hotel Hazbin! ¡Tu último y desesperado intento de salvación empieza aquí!

La pantalla se apagó, el demonio de la radio se dirigió a la pareja y pregunto con falso interes.

— Chicas, ¿Qué les parece?

Expectante a sus reacciones, contuvo una risa ante el silencio momentáneo.

— Disculpa, ¿Qué cagada acabo de ver? — Vaggie frunció el ceño siendo perfectamente consciente que el demonio que tenía en frente les estaba tomando el pelo.

— Ehh, sí, tengo una duda, Alastor... — Charlie alzó un dedo como una niña en clase pidiendo permiso para hablar, pero el profesor no estaba feliz con su participación. Las garras del demonio se arrastraron por el artefacto mientras escuchaba atentamente. — De verdad, ¡Fue increíble! — Sonrió nerviosa buscando las palabras adecuadas para no herir sentimientos. — Pero, am, tal vez el tono es un poco... ¿Oscuro?

Alastor arrugó el ceño, no pudo reprimir el pequeño siseo que salió de su garganta. En esos momentos se replanteaba que hacía en ese lugar.

— Queremos que la gente quiera venir aquí, pero esto lo hace ver como al... go...

— Malo, esa es la palabra que buscas.

Ladeó la cabeza. — Que curioso, yo diría que fue ¡hilarante!

El novio de papá. [RadioApple]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora