Deseos y buenos augurios

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La noche iba perdiendo el color oscuro para darle paso al nuevo día que se perfilaba hermoso.
Sin embargo ellos no habían podido dormir casi nada, en la habitación del hotel, sintiendo una brisa marina entrando por la ventana.

-acariciame- murmuró Mati envuelto en la noche y el silencio total a excepción de los sonidos de la calle, como los autos que pasaban a lo lejos y algunos animales nocturnos.

-es muy muy tarde, tenemos qué dormir- respondio Enzo con un dolor intenso en su espalda, estaba fatalmente incómodo y muy adormecido, habían tenido sexo durante horas, festejando la soltería que se les estaba por terminar.

-no existe el tiempo, acariciame

Las manos suaves de Mati se posaron en el pecho ajeno y empezaron a contraer sus dedos sobre la piel con delicadeza, casi parecia un perrito en busca de afecto, no podía ver, pero lo sentía todo.

Enzo lo miró en esa oscuridad como venía haciéndolo desde hacía años, es decir, con ternura, con amor, con deseo, con todas esas cosas a la vez, porque sentía que no podía amarlo más, sentía simplemente que dentro de su cuerpo lo habitaba un enamoramiento total, único, limpio...lo amaba más que a cualquier otro ser en el mundo

-yo no podria vivir sin vos- susurró pensativo, pasando con delicadeza el reverso de su mano por el contorno del rostro ajeno-te amo demasiado

-yo también te amo mi amor- respondió sumergido en las caricias de su hombre, podía cerrar los ojos y sentirlo aún más, y eso deseaba, sentirlo totalmente y para siempre.

Enzo se sentó en la cama y prendió el velador.
tomó la caja de cigarrillos y vio el mentolado que venía guardando desde aquélla noche en el hotel, y lo puso entre sus dedos.

-¿deberíamos fumarlo?

Mati lo miró y sonrío

-dijiste que me lo devolvias cuando todo se termine, pero esto no va a terminar

Enzo miró el cigarrillo y volvió a guardarlo

-deberíamos guardarlo con el anillo de papel

-asquerosamente cursi, Vogrincic

-asquerosamente tuyo, Recalt

Fumaron un par de cigarrillos de Enzo juntos y poco después se quedaron dormidos, les esperaba un largo dia.

●●●

Las piernas se movian a un ritmo algo gracioso, parecía un nene chiquito y nervioso antes de su vacunación; y en realidad lo era o asi se sentía, era un nene chiquito y nervioso, antes de nada más ni nada menos que su casamiento con el hombre de su vida.

Habían estado juntos durante más de dos años y finalmente había llegado el día.

Los ojos de la joven mujer lo miraba entre disimuladas risas.
No era la primera vez que ayudaba a alguien a prepararse para su casamiento en la playa, por supuesto, pero el hombre que tenía adelante no dejaba de mover las piernas y casi todo el cuerpo de la ansiedad.

-¿nervioso?-le preguntó, para poder romper el hielo e intentar ayudarlo a relajarse.
Su trabajo consistía en eso, preparar a los novios, ayudarlos con la ropa, las flores y de cierta forma, a regular los nervios normales.

-un poquito-respondió él. Estaba en una playa paradisíaca, a punto de casarse; tenia a su família y amigos cerca, a la espera de la ceremonia y sin embargo no podia dejar de temblar y sentir miedo, el impulso de salir corriendo era cada vez más fuerte.

-es normal, casarse es dar un paso más allá, terminar una etapa y comenzar otra que promete ser un misterio, uno nunca sabe si todo saldrá bien o no al final

Mirando el fuego: 𝐞𝐧𝐳𝐨 𝐱 𝐦𝐚𝐭𝐢𝐚𝐬Donde viven las historias. Descúbrelo ahora